Editorial - Macri Macri
jueves 17 de marzo de 2016

Buitres sí, buitres no

Más allá del aplauso de unos y el repudio de otros, la definición en el Senado del pago a los holdouts está llamada a marcar un hito en la historia política de la Argentina.

La maratónica jornada de votación en la Cámara Baja para aprobar la ley que habilite el pago a los holdouts certificó más que nunca que hay dos visiones de país.

Las extensas exposiciones de los legisladores, que arrancaron el mediodía del martes y finalizaron en la madrugada de ayer pusieron en debate mucho más que la discusión por el pago de una deuda a los cuestionados fondos buitre.

Sintetizando al extremo, las posiciones oscilaron entre las que consideran que se está embarcando al país en una deuda sin precedentes, que condenará a generaciones futuras, hasta aquellas que sostienen que el arreglo es ventajoso y la única forma de que la Argentina recupere el crédito y dinamice la economía que hoy ostenta un rojo furioso.

No vale detenerse en el esperable festival de chicanas, pases de factura e invocación de cuitas personales entre los diputados.

Lo valioso es que de una y otra parte también hubo análisis profundos, con argumentos y una fuerte convicción ideológica para sustentar el preciado voto.

Traducido en números, 165 diputados votaron a favor del pago a los holdouts, 86 lo objetaron y 4 se ausentaron de la sesión.

De esta manera, el proyecto se abrió paso a su tratamiento en el Senado.

Quienes rechazan la iniciativa de la gestión Macri alertan que este sonado acuerdo con lo peor del circuito financiero mundial no significará el cierre definitivo del reclamo de los acreedores, tal como promociona el oficialismo.

A la par de lo que se cocina en el Congreso, en las calles, sectores de la izquierda y militantes de La Cámpora se expresaron en contra de lo que consideran un "acto de entrega".

Mientras los manifestantes denuncian que se votó "contra el pueblo", en los numerosos debates que se escucharon en los medios televisivos y radiales, los voceros pro acuerdo plantean que no hay otra forma de acceder al mercado de crédito.

"No es un buen arreglo, pero no existe otra alternativa para salir del aislamiento y poder reactivar la economía nacional", sería en pocas palabras la síntesis de la posición oficial.

Ahora el Senado es quien debe debatir y votar el proyecto de normalización de la deuda, que contempla la derogación de las leyes Cerrojo y de Pago Soberano, y la autorización para emitir deuda por 12.500 millones de dólares.

Un nuevo paso que, más allá del aplauso de unos y el repudio de otros, con su definición está llamado a marcar un hito en la historia del país.
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