Editorial - Francisco Pérez Francisco Pérez
viernes 01 de abril de 2016

Buena señal ética

Una creciente y bienvenida reacción se está registrando en la ciudadanía. Se trata del rechazo a los políticos que cometen tropelías con fondos públicos para favorecer a sus parientes.

Una buena señal ética viene lanzando la sociedad mendocina. Está traducida en el creciente rechazo social hacia el nepotismo, esa infección de la democracia por la cual no pocos funcionarios creen que tienen carta blanca para nombrar parientes a mansalva en la gestión pública.

Los nombramientos fuera de término y en cargos innecesarios que realizó el gobernador Francisco Pérez antes de concluir su mandato fueron gotas que colmaron el vaso... Pero no las únicas.

También ayudó la grotesca situación del concejal Luis Lobos (PJ) quien, tras quedar a cargo en 2013 de la intendencia de Guaymallén por la renuncia del jefe comunal Alejandro Abraham, se dedicó a nombrar a cuanto familiar o amigo se le antojó

En dos años Lobos no sólo llevó al paroxismo el nombramiento de allegados y militantes en cargos muy bien rentados, sino que además está siendo investigado en la Justicia por haber apañado, supuestamente, a una cohorte de ñoquis, es decir, a personal que no cumplía funciones sino que sólo pasaba a cobrar a fin de mes, dejando, claro, el "peaje" correspondiente.

Lobos ya estaba sospechado de posibles maniobras similares desde su cargo como presidente del Concejo Deliberante.

Digamos entonces que ese contralor que la sociedad ha empezado a asumir como propio, y al que la prensa ha contribuido destapando parte de esas tramoyas ya aludidas, han puesto en evidencia, además, las falencias de los organismos oficiales de control.

Sin ir más lejos, ha quedado en evidencia el papel tristemente pasivo de algunos de los concejales de la oposición que en varias municipalidades se habían acostumbrado a mirar para otro lado, por haber recibido cargos y otras prebendas, cuando el intendente cometía alguna trapisonda.

Lo cierto es que ahora la reacción de la ciudadanía ante casos mucho menores que se están dando en el actual Ejecutivo de la provincia, y que podrían entrar en la categoría de nepotismo, han sido planteados con mucha rapidez.

Los políticos, que no suelen ser doctos en gestión, pero sí en picardías y en decisiones que suelen rondar la ilegalidad, empiezan a cuidarse cuando la voz del pueblo les sugiere que deben poner las barbas en remojo.
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