Editorial - inflación inflación
lunes 16 de mayo de 2016

Bancarizados

En una sociedad ciento por ciento bancarizada, es llamativo y preocupante que el Banco Central haya relajado el control sobre el sistema bancario.

Las instituciones bancarias no nacieron para ser entidades de beneficencia. Su objetivo es el lucro a cambio de brindar determinados servicios. Con el paso del tiempo, han incorporado una llamativa variedad de productos que los ponen en el centro de todas las actividades. Hoy es casi imposible no tener que pasar en algún momento por un banco.

El informe publicado por Diario UNO muestra una radiografía del sistema bancario. La primera conclusión –más allá de la principal que es que hay bancos que cobran hasta tres veces más por el mismo servicio– es que gobierne quien gobierne siempre terminan ganando.

Esto que podría ser una verdad de Perogrullo, por la esencia de su negocio, no lo es, ya que nunca los alcanza la crisis generalizada. Al revés: cuando el país más en rojo está, el sistema bancario muestra su capacidad de reinvención para su propio beneficio, no para el de sus clientes.

Desde setiembre, todavía durante el gobierno de Cristina Fernández, el Banco Central dejó de regular las comisiones y liberó a los bancos para determinar cuánto aumentarlas.

Los márgenes de rentabilidad que obtuvo en los últimos años supera lejos a los demás rubros. Sirva de dato que en febrero batieron el récord de ganancias: 78% respecto del mismo mes de 2015. En este salto, mucho contribuyó la devaluación, un ítem siempre fluctuante para una economía dolardependiente.

También influyeron el consumo, que activó los préstamos, y el mayor uso de las tarjetas de crédito.

Ya que aún no se puede poner coto a la inflación, cualquier medida que el argentino tipo busque para intentar ganarle la pulseada conduce a los bancos: un plazo fijo, comprarles dólares o utilizar a full las tarjetas en largas cuotas.

Juega aún más a favor de los bancos que la modernización del sistema puja porque el usuario se maneje a través del home banking (trámites por internet) y así reducir cada día más los servicios personalizados.

De esta manera, requieren de menos personal y derivan buena parte de su actividad por medio de la web.

En una sociedad ciento por ciento bancarizada, es llamativo y preocupante que el Central haya relajado el control sobre el sistema bancario. Debería encender la alarma, no sólo de los usuarios.
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