Editorial Editorial
lunes 28 de noviembre de 2016

Atenciones y frustraciones

Avanzar y retroceder es parte del juego político. Y la búsqueda de consensos nunca es pérdida de tiempo. Así lo debe entender el Gobierno que viene de una derrota con la reforma política.

El Gobierno nacional admitió que siente una "frustración muy fuerte" luego de que el justicialismo –en todas las variantes, no sólo el kirchnerismo– se opusiera a tratar el proyecto de ley de reforma política que impulsaba, y que incluía la incorporación del voto electrónico y la boleta única en las próximas elecciones legislativas.

Los voceros del Presidente dijeron que los peronistas "tendrían que haber ido a votar y no obturar la discusión".

Desde el otro lado, les contestaron que la oposición ya ha tenido demasiadas atenciones para con el Gobierno y que, sin afectar la gobernabilidad, el oficialismo debe empezar a entender que la oposición está para algo más que para coincidir con el Gobierno.

Los hombres de Macri insisten en que el proyecto tendía a la transparencia, que daba mayor agilidad al proceso electoral y que se hacía más equitativa la competencia electoral.

El peronismo insiste en que persistían muchas dudas y objeciones, avaladas por expertos informáticos, sobre la alta vulnerabilidad de algunos métodos propuestos en el proyecto del Ejecutivo.

No puede desconocerse que esta vez hizo eclosión una creciente molestia entre los legisladores peronistas de distintas líneas internas que sentían que Macri no estaba practicando una política de consensos con ellos, sino que estaba utilizando la vía de los gobernadores del PJ para que estos convencieran a los diputados y senadores de sus provincias, con la promesa de ser bien atendidos en la Casa Rosada.

Los peronistas no pueden rasgarse las vestiduras porque eso fue una práctica habitual del kirchnerismo, con la diferencia de que tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández lanzaban severos castigos a los que osaban cuestionarlos.

En concreto: avanzar y retroceder es parte del juego político. Y la búsqueda de consensos no debe entenderse como una pérdida de tiempo. A veces lo que sí es un error es creer que las elecciones se ganan tratando de saltearse etapas. La forma legítima de ganar es con una buena gestión.
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