Editorial - Guaymallén Guaymallén
jueves 05 de mayo de 2016

Asegurarnos

Haber aceptado que la inseguridad es un mal endémico, naturaliza vivir así. Frente a la inacción o la incapacidad de las fuerzas policiales, la mayoría trabaja a su modo en la "reducción de riesgos".

Si es cierto eso de que lo urgente tapa lo importante, podría entenderse por qué la inflación hoy es considerada más importante, incluso a nivel comunicacional, que la seguridad de los ciudadanos.

Puede entenderse, no avalarse, claro.

La inseguridad sigue siendo, lejos, el talón de Aquiles de todas las gestiones. Tanto en Mendoza como en el resto del país.

No importa si son administraciones peronistas o radicales. El delito no hace distinciones partidarias a la hora de producir estragos.

Por haberse aceptado que es un mal endémico, se naturaliza vivir así. Frente a la inacción o la incapacidad de las fuerzas policiales, la mayoría trabaja a su modo en la "reducción de riesgos".

En plan defensivo, se multiplican rejas, cierres perimetrales y alarmas para dotar a una vivienda de medidas de protección que, ante una entradera, de poco servirán.

Sin embargo, basta que irrumpa un hecho más grave que los habituales para que la problemática vuelva a visualizarse.

La violación que sufrió una adolescente en un barrio de Guaymallén movilizó a los vecinos para decir que eso es lo máximo que pueden soportar.

En esa zona venían padeciendo robos de ruedas, de vehículos, de viviendas y hasta asaltos a mano armada. Pero que una chica de 14 años fuera vejada en pleno día, al bajarse del micro, encendió la ira vecinal y activó el corte de calles para expresar la impotencia generalizada.

Apenas dos días antes, el gobernador Alfredo Cornejo había hecho referencia a la seguridad, en su primer discurso ante la Asamblea Legislativa.

Allí, el radical reivindicó a los "buenos policías", fustigó a quienes corrompen la fuerza y, sobre todo, propuso cambios en la legislación para endurecer los criterios en el otorgamiento de las prisiones preventivas.

Este último punto fue su anuncio más fuerte. "Se trata de un proyecto que promueve la transparencia sobre la situación judicial de las personas privadas de libertad sin condena", dijo el mandatario y abrió un sustancioso debate.

Quienes no entienden de estos procesos legales manejan otros tiempos, porque la realidad delictiva los tiene a diario contra las cuerdas.

El problema está en las calles y hacia ahí deben confluir, sin demoras, los esfuerzos del Gobierno.

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