Editorial - Mendoza Mendoza
martes 05 de julio de 2016

Arturo y la lupa mundial

Definido alguna vez como "el animal más triste del mundo", la figura del fallecido oso polar invita a seguir debatiendo ventajas y desventajas del modelo de zoológico como lo conocemos.

Por la difusión nacional e internacional que alcanzó la situación del oso polar de Mendoza era previsible que también su muerte tuviera semejante eco.

El oso Arturo, tal el nombre con que se conocía a este animal que llegó a la provincia en 1993 procedente de Estados Unidos, tenía 30 años y una salud endeble, que se había agravado notablemente en el último mes.

Por su avanzada edad, el imponente ejemplar había entrado en un proceso de descompensación significativo, con pérdida de visión, olfato y apetito.

No obstante, las duras críticas que recibieron distintas gestiones al frente del Zoológico provincial por las condiciones en que vivía el oso polar, Arturo logró superar en un lustro la expectativa de vida de su especie.

Hace un par de años se reunieron más de 300 mil firmas para que fuera trasladado a un hábitat más acorde a este tipo de animales. Sin embargo, especialistas indiscutibles coincidieron en que movilizarlo iba a ocasionarle más problemas de salud.

Pese a las reiteradas polémicas, los cuidados a Arturo fueron in crescendo.

Ya fuere por conciencia o por saberse bajo una lupa mundial, los responsables del animal mantuvieron celosamente la alerta por su cuadro general.

Por la repercusión del caso Arturo, las miradas de animalistas, ambientalistas y ONG similares se posaron en los últimos años sobre el Zoo mendocino.

Desde entonces no dejó de estar un solo día en la mira. Hoy, el desmanejo del espacio muestra señales claras de la crisis: permanece cerrado (sería hasta el 2017) luego de la muerte de más de 60 animales y con el inminente remate de unos 1.500 ejemplares "sobrantes".

El proyecto de ecoparque, que tanto fogonea el gobierno de Cornejo con respaldo de sectores pro animalistas, plantea reconvertir el tradicional paseo del Cerro de la Gloria.

Más allá del modelo por el que se opte finalmente, lo que está fuera de discusión es que los animales merecen un hábitat y una vida dignos.

Definido alguna vez como "el animal más triste del mundo", la figura de Arturo invita a seguir debatiendo ventajas y desventajas del modelo de zoológico como lo conocíamos hasta ahora.
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