Editorial - Macri Macri
lunes 06 de junio de 2016

Arritmia comunicacional

El viernes pasado, mientras el Gobierno se demoraba 3 horas para confirmar la arritmia de Macri, las redes sociales la convertían en la noticia más comentada, con fuertes muestras de apoyo.

Desde el retorno a la democracia las áreas de comunicación de los sucesivos presidentes han tenido problemas para transmitir debidamente las noticias sobre enfermedades o dolencias de los mandatarios.

La norma, por las dudas, ha sido siempre la de encapsular, minimizar o negar la información hasta que la fuerza de los hechos termina por derribar cualquiera de esas tretas.

Hay un extendido temor entre los asesores presidenciales de que ante cualquier problema de salud del Presidente Mauricio Macri éste vea menguada su popularidad o su imagen.

Lo extraño de esas reiteraciones es que la ciudadanía argentina no suele dar pie para que se sustenten tales prevenciones. Por el contrario, suelen salir mejor posicionados de esas dolencias.

Lo concreto, repetimos, es que los argentinos, sean adherentes o críticos del gobierno, se muestran muy respetuosos ante dichas eventualidades y lo único que piden es que se les diga la verdad en tiempo y forma.
Ni hablar de cuando lo que le toca vivir a un presidente es la muerte de un familiar, como pasó con el hijo de Carlos Menem o con la muerte de Néstor Kirchner durante el primer mandato de Cristina Fernández.

El viernes pasado volvieron a cometerse "errores de comunicación" cuando el presidente Macri debió ser internado para que le hicieran una serie de estudios por una arritmia.

Alrededor de las 18 del viernes el sitio digital de la revistas Caras y el canal Crónica dieron la novedad a la población, pero el Gobierno la desmintió dando pie a una serie de rumores y versiones que lo único que lograron fue alterar a la población, que no sabía a quién creerle.

En lugar de enfrentar con claridad la situación adversa para llevar tranquilidad, la Casa Rosada dejó crecer la situación hasta que recién cerca de las 21 se confirmó la dolencia de Macri y los estudios que se le realizaban en una clínica privada de Olivos.

Paradójicamente, mientras el Gobierno jugaba con indecisiones, en las redes sociales la noticia era la más comentada y las muestras eran de apoyo y de respeto.
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