Editorial Editorial
sábado 18 de junio de 2016

Aquel coraje, estos insultos

La reciente diatriba contra el juez que investiga delitos en una fundación de Hebe de Bonafini ha vuelto a empañar una historia de luchas que buscan aclarar el tema de los desaparecidos.

Pocas personas más controvertidas hay en el país que Hebe Pastor de Bonafini (87), quizá la activista más conocida que ha dado la Argentina en la lucha por mantener en la agenda política el tema de los desaparecidos. La desaparición forzada de persona es uno de los más macabros "inventos" generados desde el Estado nacional cuando este cayó en manos de militares alzados contra la Constitución.

Con su accionar en Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini ganó durante la última dictadura un fuerte prestigio moral, tanto aquí como en el extranjero.

Aún los que discrepaban con algunas de sus posiciones ideológicas no podían dejar de reconocer su coraje para pedir públicamente justicia por los desaparecidos en aquellos años en que cualquier protesta podía costarle la vida a quienes se animaban a reclamar.

Con el regreso de la democracia, Bonafini siguió siendo la referente civil en materia de derechos humanos, sólo comparable al papel que luego tuvo Estela de Carlotto con Abuelas de Plaza de Mayo.

Sin embargo, pese al reconocimiento mundial que había logrado, Bonafini fue endureciendo sus posiciones ideológicas y lanzando ataques virulentos contra todo lo que no respondiera a sus puntos de vista. Esto hizo que, incluso, compañeras de ruta en Madres dejaran de sentirse representadas por ella dando lugar a rupturas dentro de esa ONG.

Cada vez se hizo más común que sus insultos suplantaran a sus reclamos legítimos, dando pie a que una causa justa terminara manchada por su excesivo personalismo.

Su peor etapa ha sido, sin duda, aquella en la que dejó su liderazgo como referente de una entidad civil para pasar a ser una militante extrema del kirchnerismo, camino que la llevó a perder parte del reconocimiento que supo tener.

Sus ataques a la Justicia, como el reciente de decirle a un juez que "se meta en el orto" la citación para declarar en la causa que investiga delitos cometidos con dineros públicos en su fundación, no hacen más que seguir empañando aquella lucha de una madre que pedía por sus hijos desaparecidos.
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas