Editorial - Mendoza Mendoza
miércoles 23 de noviembre de 2016

A los ponchazos

El sacudón del domingo reavivó el interrogante que sobreviene una y otra vez: ¿estamos debidamente preparados en Mendoza para afrontar las consecuencias de un terremoto?

La sensación es de déjà vu, de película vista demasiadas veces. Un sismo más fuerte que los habituales, como el del domingo pasado, con epicentro en San Juan y fuertes ecos en Mendoza, reavivó el interrogante que sobreviene una y otra vez en casos como este: ¿estamos debidamente preparados en la provincia para afrontar las consecuencias de un terremoto?

¿Somos conscientes cada uno de los mendocinos de cómo debemos actuar ante un sismo?

¿Preparamos alguna vez siquiera la mochila de emergencia con lo básico para sortear las consecuencias del temido movimiento?

Basta un simple sondeo con las personas que nos rodean todos los días en el trabajo para comprobar, con menos asombro que preocupación, que nadie cuenta con ese kit de emergencia ni maneja más información que la aprendida en la escuela a los ponchazos.

Las autoridades, por su parte, se acuerdan de que deben activar los protocolos e incrementar los simulacros sísmicos cuando la tierra nos recuerda cuán frágiles somos.

No extrañe entonces que en las aulas vuelva a hablarse del tema y se compartan los siempre útiles consejos para actuar en las emergencias.

En general, la sociedad descansa en la suposición de que hay un plan de contingencias y que este será activado en su momento por Defensa Civil.

Lo alarmante es que, según lamentan quienes encabezan las tareas de prevención, las personas involucradas en los simulacros no se toman en serio este tipo de acciones.

Esto se constata en el desalojo de un establecimiento educativo o una oficina pública, donde la mayoría sale riendo, hablando por teléfono o distraídos en otra cosa, sin registrar los pasos correctos a realizar en una evacuación de emergencia.

Caso totalmente opuesto es lo que se observa en Chile tras un sismo de gran magnitud. A fuerza de los golpes de la naturaleza y la creciente concientización, el comportamiento colectivo es ejemplar. Esto explica la rápida reacción que tienen en medio de una crisis de estas características.

Ojalá entre las tantas cosas que se traen los mendocinos del otro lado de la cordillera, adquirieran algo de esa actitud responsable.
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas