Editorial - Mendoza Mendoza
jueves 06 de octubre de 2016

A este paso, vamos mal

Cruzar a Chile sigue siendo un verdadero dolor de cabeza para los viajeros, pero también para las autoridades de ambos países que todavía no logran encontrarle la vuelta al problema.

Debería ser un mero trámite, pero no lo es. Con los años, lejos de agilizarse se ha convertido en un auténtico tema de Estado.

Cruzar a Chile es un verdadero dolor de cabeza para los viajeros y también para las autoridades de ambos países que siguen sin encontrarle la vuelta al problema.

En una reciente reunión del Comité de Integración Paso Cristo Redentor (uno más de los tantos encuentros que sólo suman horas de discusión y escasas concreciones), el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo reclamó soluciones concretas a la Nación y al gobierno chileno.

"Al paso lo queremos expedito", planteó el mendocino y explicó las razones que, según él, dos "pueblos" vecinos deberían tener allanados para que el flujo hacia uno y otro lado se produzca en condiciones "normales".

Cornejo les dio un crédito a quienes trabajan en la puesta en marcha del nuevo sistema al focalizar las expectativas en el 7 de noviembre, fecha en que se pondrá en vigencia el plan de agilización.
A las habituales quejas de los viajeros, quienes critican a viva voz y luego lo multiplican en las redes sociales, se contraponen los argumentos –o la defensa– de los trabajadores de Aduana, Migraciones y AFIP.

Referentes de estos organismos sostienen que los damnificados nunca ponen en la balanza aspectos operativos que demoran el trámite.

Entre ellos está el tiempo que demanda revisar los vehículos, hacer el papeleo de los productos que se han comprado en el otro país (el ocultamiento de esas adquisiciones genera una mayor morosidad) y hasta el chequeo básico de que no haya una disposición legal que impida ingresar o salir de uno u otro país.

Esto, que forma parte del mecanismo más aceitado en cualquier paso fronterizo, supone en el caso Mendoza-Chile una cantidad de personal que, por lo visto, sigue siendo insuficiente.

Tan atendible como el pedido de paciencia de los operadores de turno es la demanda de agilidad por parte de los viajeros. Terminar con esta absurda pugna y allanar el paso es el gran desafío para argentinos y chilenos.

Aprender de la epopeya del general José de San Martín al cruzar los Andes hace 200 años podría ser un buen punto de partida.
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