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Mendoza

Travesti, grave por inyectarse silicona líquida

Sirena Alexandra (35) es de Ecuador. Está en terapia del Hospital Central por intentar agrandar sus senos.
15-04-2011

Cecilia Osorio
cosorio@diariouno.net.ar

En un intento por mejorar sus posibilidades laborales, un travesti que trabaja en el carril Rodríguez Peña fue internado en terapia intensiva del Hospital Central luego de someterse a una práctica cada vez más frecuente en la población que él integra: una amiga le inyectó silicona líquida con el fin de agrandar sus senos, material que se dispersó por su torrente sanguíneo y le generó un derrame pleural bilateral, y con él, la posibilidad de perder la vida, según el parte médico que este diario obtuvo ayer del centro asistencial.

La historia de Sirena Alexandra (35) –como se hace llamar el paciente internado– se repite en las calles mendocinas. Desde el entorno de Sirena aseguran que el método “es común” y se practica de manera casera o bien acudiendo a una persona experta en el tema que cobra por sesión “para embellecer travestis”.

En el primero de los casos, el acceso es posible disponiendo sólo de $40, que es lo que en un laboratorio de Ciudad –de referencia entre los travestis– cobran por un litro de “aceite de avión”, tal como suelen nombrar al producto que se introduce en el cuerpo.

Mientras, si se demandan los servicios de una persona que inyecta a domicilio –según las fuentes consultadas, lo hacen travestis conocidos en el circuito por dedicarse a esta actividad–, la inversión asciende a $700 por la aplicación de la misma cantidad. Senos, caderas o pómulos son los lugares del cuerpo donde usualmente se suministra la inyección.

Detrás de los supuestos beneficios estéticos del método aguardan los peligros. “El primer riesgo está dado por las condiciones en que se realizan estas aplicaciones, sin medidas sanitarias que eviten contagios e infecciones. Después, lo más grave es la ignorancia sobre las consecuencias de ingresar al cuerpo materiales extraños y químicos que afectan el normal funcionamiento del organismo y producen desde infecciones y encapsulamientos, que derivan en granulomas, hasta la muerte”, explicó el cirujano plástico Enrique Sananes, quien agregó que este tipo de personas generalmente “se excede en la utilización de silicona líquida”.

“Somos conscientes del peligro”
Sirena nació en la provincia costera de Ecuador Santa Elena con el nombre de John Ricardo De la Cruz. Llegó hace un año y medio a Mendoza para dedicarse al trabajo sexual, siguiendo el consejo de una amiga que había probado suerte en estas tierras.

Su rutina fue desde entonces apostarse cada noche en el carril Rodríguez Peña para ofrecer sus servicios, algo que comparte con otras seis ecuatorianas con las que emigró de su país. “En Ecuador teníamos lo justo para vivir; además, padecíamos mucho más que acá los atropellos y la discriminación”, cuenta Jordana (23), una de las amigas de Sirena también oriunda del país tropical, quien comparte su testimonio con UNO desde el otro lado del teléfono.

Su relato sirve además para graficar la habitualidad de la práctica. “Nos inyectamos caseramente. Eso es lo más común, porque contratar el servicio es mucho más caro. Existen dos tipos de silicona: la de 10.000 (más densa) que se pone en la panza y la cadera, y la de 5.000, que se usa para los senos”, explica, añadiendo que el procedimiento es rápido y que suele superarse con un par de días de reposo “para que el material haga efecto”. Luego reconoce: “Tengo cuatro litros de silicona en mi cuerpo, y con mis compañeras somos conscientes del peligro al que nos exponemos. Es un riesgo que a veces te puede salir bien, pero otras, como le pasó a Sirena, no tanto”.

Al finalizar el diálogo, Jordana requiere ayuda para su coterránea. “Pedimos a la embajada que tramite al menos un pasaje para que la familia pueda viajar a la Argentina”, dice asustada, porque asume con conciencia la situación de peligro por la que transita Sirena y se imagina que, sin su suerte, el destino podría haberla llevado al mismo lugar desde donde hoy pelea su compañera.



Contexto problemático

En internet, sobre todo en sitios españoles, abunda la información sobre la aplicación de silicona líquida para acrecentar senos, caderas y pómulos, que en el caso de los travestis sirve para lograr un aspecto feminizado.
¿En qué reside el peligro de la práctica? Al infiltrar el producto bajo la piel –refiere uno de los mencionados sitios–, el organismo lo encapsula, dando origen a granulomas (siliconomas), que se manifiestan como abultamientos que sólo pueden extraerse mediante una operación. Pueden producir una reacción inflamatoria en el cuerpo capaz de durar días, meses o años. Los biopolímeros (como se conoce al compuesto a base de silicona líquida) pueden migrar, una vez infiltrado, a distintas partes del organismo. Si bien muchas veces los problemas aparecen años después de su utilización, a veces, la silicona líquida provoca ulceras o fístulas y, en ocasiones, puede llevar a la muerte de quien la utiliza.

“Son personas vulnerables que emergen de situaciones conflictivas y no cuentan con recursos para sobrevivir. Tampoco tienen acceso a un servicio sanitario sin riesgos. En el caso de estas chicas de Ecuador, seguramente escaparon siendo menores de edad para ocultar lo que eran y se toparon con una realidad tan discriminatoria como aquella”, opinó Gustavo Granella de Redes Nueva Frontera.



Ilustrativo. En el carril Rodríguez Peña trabaja el travesti, llegado desde Ecuador junto con otras seis personas.


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