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Mendoza

El Ejército busca sumar más

Actualmente en la provincia hay 800 y está abierta la convocatoria para incorporar a 320. Quienes ingresan firman un contrato hasta que cumplen 28 años y reciben un sueldo inicial de 1.200 pesos.
16-02-2009

Fabián Sevilla
fsevilla@diariouno.net.ar

En Mendoza actualmente hay 800 soldados voluntarios en las filas del Ejército; de ellos, casi 100 son mujeres, algunas casadas y hasta con hijos. Pero la fuerza busca cubrir 320 nuevos cupos, lo cual implica la firma de un contrato y recibir un sueldo como si se tratara de un trabajo en la vida civil.

Desde su creación a comienzos del siglo XX, el servicio militar en Argentina fue obligatorio. Durante el gobierno de Carlos Menem, la ley 24.429, del 14 de diciembre de 1994, eliminó esa obligatoriedad y creó la figura del soldado voluntario: quien lo desee puede buscar ser incorporado mediante los llamados que se hacen anualmente.

Actualmente, en Mendoza hay 800 soldados voluntarios, que tienen en promedio 19 a 20 años. De ellos 95 son mujeres, algunas casadas y con hijos, aunque cambiaron su estado civil una vez incorporadas, ya que se debe ser soltero al ingresar.

El teniente coronel Carlos Alfonso, jefe de Comunicación Institucional de la Brigada de Montaña VIII, explicó que la actual inscripción estará abierta hasta el 12 de marzo. “Es tanto para hombres como mujeres, que deben tener entre 18 y 24 años, poseer el ciclo primario completo y al momento de inscribirse presentar el certificado de buena conducta”, detalló.

A los interesados se les hace un estudio psicofísico en dependencias del Hospital Militar. Luego realizan un curso de adaptación a la vida militar que dura entre 30 y 40 días. Superadas esas instancias, se los incorpora como soldados voluntarios, a partir de lo cual cobran un sueldo inicial de $1.200 más la obra social (IOSE). Ese monto va aumentando en función de los años dentro del Ejército o a medida que se asciende: se ingresa como soldado de tercera y se puede llegar a ser de primera.

“Firman un contrato que termina cuando cumplen 28 años de edad–señaló–. Entonces, vuelven a la vida civil o pueden hacer carrera dentro de la fuerza, rindiendo para ser suboficial u oficial de acuerdo a su capacidad, rendimiento y capacitación”. No obstante, ese contrato se puede rescindir en cualquier momento por razones particulares del soldado, aunque también se dan casos en los que la fuerza decide darlo por terminado por problemas de adaptación o mal comportamiento del efectivo.


Horario de entrada y salida
La misión fundamental de estos soldados es prepararse para la guerra y a la vez cumplir tareas subsidiarias: apoyo a la comunidad; participar en misiones de paz, como la que actualmente cubren 200 mendocinos en Haití; realizar actividades de mantenimiento de las instalaciones donde están asignados y hacer prácticas de tiro y combate, así como ejercitación en ambiente de montaña.

“Si bien una parte de ellos puede cumplir guardias de 24 horas, habitualmente hacen un horario, como si fuera un trabajo más. Ingresan a las 6.30 para realizar las actividades ya programadas y salen a las 19.30 –detalló–. Entonces, pueden volver a sus casas u optar por quedarse en la unidad. Sólo cuando hay ejercitaciones en terreno todos deben quedarse en las unidades entre 5 a 15 días”.

Aseguró que muchos deciden no volver a sus hogares, ya que normalmente la mayoría de los soldados tiene sólo la primaria completa y está cursando la secundaria.

“Las unidades se organizan para llevarlos a los CENS cercanos y así poder completar esos estudios –apuntó–. No hay universitarios, ya que ellos normalmente ingresan al Colegio Militar para recibirse como profesionales del Ejército”.



La unidad de Puente del Inca es la que más voluntarios atrae

El cupo del actual llamado para ser soldado voluntario del Ejército en Mendoza es más amplio que en años anteriores. Antes las vacantes eran de 60 a 100 y esta vez son 320, con lo cual se busca incorporar a todos los efectivos que hacen falta dentro de las guarniciones.

Quienes aspiran a ser soldados voluntarios pueden elegir entre los diversos destinos que hay en la jurisdicción castrense de la provincia: Ciudad, Uspallata, Puente del Inca, Tupungato y Campo de los Andes (Tunuyán). Aunque Mendoza también da apoyo a las unidades de la Patagonia, donde es difícil cubrir los cupos porque las empresas petroleras ocupan a muchos jóvenes.

El jefe de Comunicación Institucional de la Brigada de Montaña VIII, Carlos Alfonso, aseguró que quienes desde 1995 responden a la convocatoria lo hacen “primero por la pasión hacia la vida en campaña, luego por la necesidad de cumplir un rol en la sociedad pero también tener un aseguro económico, ya que mientras dura el contrato recibe el sueldo y todos los beneficios de las leyes laborales”.

El destino se puede elegir pero depende de las vacantes de cada guarnición, aunque históricamente la mayoría aspira a sumarse a la Compañía de Cazadores de Montaña VIII, con base en Puente del Inca. “Suponemos que despierta interés por las actividades que se realizan ahí, ya que se centran en capacitar como esquiadores y andinistas”, consideró Alfonso.

En esa guarnición hay actualmente 120 soldados, todos ellos varones. “Las mujeres usualmente prefieren ser asignadas a Ciudad por la proximidad a sus familias. Si tienen hijos, están cubiertas por todas las asignaciones y beneficios de las leyes laborales. Por ejemplo, si quedan embarazadas, cubren funciones administrativas hasta el momento de la licencia. Una vez cumplida, se reincorporan una vez terminado el período de lactancia”, comentó el oficial.

Al respecto, señaló que ellas no descuidan su rol de madres ni de soldados. “Al tener un régimen de horarios como el de cualquier trabajo, no se les hace difícil–aseveró–. Si bien deben cumplir un contrato, cuando eligen entrar al Ejército lo hacen ante todo por vocación y eso pesa mucho”.


La temida colimba

En Argentina, el servicio militar obligatorio se instituyó en 1901. En sus comienzos, se reclutaba a ciudadanos de entre 20 y 21 años y su duración abarcaba de 18 a 24 meses.

Luego se incorporó a hombres de 18 años por un sistema de cupo variable por sorteo, que los distribuía entre las tres fuerzas armadas. Duraba hasta 14 meses y se lo conocía popularmente como colimba, construcción que aludía a las actividades más frecuentes de los conscriptos: correr, limpiar y barrer.

En 1994, el asesinato del soldado Omar Carrasco a manos de otros dos conscriptos instigados por un oficial hizo que lo que hasta entonces era vox pópuli se formalizara en denuncias de maltrato a soldados en distintas guarniciones del país.

El 31 de agosto de ese año se suspendió la ley del servicio militar obligatorio y en diciembre se estableció su calidad de voluntario.

Sin embargo, la conscripción militar no fue abolida: la ley de servicio militar obligatorio sigue vigente y puede ser puesta en práctica en tiempos de guerra, crisis o emergencia nacional, decisión a cargo del presidente.


Contacto

Para poder inscribirse como soldado voluntario hay que tener entre 18 y 24 años, el ciclo primario completo y al momento de inscribirse presentar el certificado de buena conducta.


Los hombres y mujeres interesados pueden dirigirse a la Oficina de Reclutamiento del Ejército ubicada en Boulogne Sur Mer 1600, de Ciudad, de lunes a viernes de 7.30 a 13, o llamar al 4200653. También pueden informarse en la unidad militar más próxima a su domicilio.



Motivos. La vocación y el gusto por la vida de campaña atraen voluntarios, aunque también ganar un sueldo seguro.

Misión. En 2008, 200 mendocinos estuvieron en Haití como Cascos Azules.

En acción. Las prácticas de guerra son una de las actividades que ocupan la jornada de los soldados voluntarios.


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