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Mendoza

Mendoza produce más plantines de frutilla que frutos

Las plantas se exportan a Estados Unidos y Rusia, líderes mundiales de la actividad. Los frutos se destinan a dulces.
16-11-2008

Cecilia Amadeo
camadeo@diariouno.net.ar

Por estos días, casi esquina por medio, puede verse un cartel de “Dos kilos por $9,99” y una camioneta repleta de apetitosas frutillas. Lo curioso es que Mendoza apenas posee el 2% de las hectáreas sembradas del país. Un calendario agrícola nacional favorable y una serie de innovaciones tecnológicas conspiran gratamente para que hoy haya un invasión roja en la ciudad, ya que el negocio real para la provincia está en cultivar plantines para exportar o para abastecer a las verdaderas zonas productivas del país.

En Mendoza, según estimaciones del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), unas 30 hectáreas se dedican al cultivo de frutillas para obtener el fruto, “y no sabemos a ciencia cierta cuántas más son para plantines”, explicó Mabel Pereyra, coordinadora del sector Hortícola y Orgánico del IDR.

De acuerdo con la información que maneja el IDR, el principal productor de plantines de Mendoza es Viveros Andinos SA (Viansa), un emprendimiento ubicado en San Carlos que, de sus 76 hectáreas, dedica 30 exclusivamente a plantines.

En ellas, obtiene aproximadamente 30 millones de plantines al año, de los cuales el 50% es exportado. Se trata de plantas producidas entre octubre y junio, que luego de cosechadas son guardadas en cámaras frigoríficas a 2°C. Por este motivo reciben el nombre de plantín frigo.

Estos plantines se exportan principalmente a Rusia y Estados Unidos, países líderes en la actividad, y también abastecen a ciertas zonas de la Patagonia argentina, como Chubut, y a Coronda, Santa Fe, capital nacional de la frutilla.

Diario UNO intentó comunicarse con los propietarios de Viansa pero se nos explicó que toda la información disponible se encuentra en su página web.


Fruta fresca
En Argentina, según datos de la Dirección de Mercados Alimentarios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación (DMA-Sagpya) actualizados a marzo de 2008, hay 1.400 hectáreas de frutillas.

El 80% de la producción argentina corresponde a la camarosa, variedad que brinda un fruto firme, de buen color y sabor, y de altísimo rendimiento (hasta 40.000 kilos/hectárea).

El calendario agrícola de este cultivo encuentra en octubre, noviembre y diciembre a las principales zonas productivas (Tucumán y Santa Fe) en pleno proceso de cosecha, invadiendo entonces el mercado interno con toneladas de frutillas.

Por otra parte, los avances en materia de fertirrigación y el uso del riego por goteo en vastas zonas provocaron que en apenas una década prácticamente se cuadriplicaran los rendimientos por hectárea.

En tanto, Mendoza posee apenas el 2% de las hectáreas dedicadas a este cultivo. Aquí, la producción de frutillas “no es sostenida y tampoco está creciendo. Además, está concentrada en manos de pequeños y pocos actores”, explicó Pereyra.

Y agregó: “Las mejores condiciones agroecológicas están en Tupungato, San Carlos, Rivadavia y una parte de Malargüe”.

A diferencia de la frutilla del Norte, que es la que invade las esquinas por estos días, la mendocina es de menor tamaño (casi tres veces más chica), es más redondeada y tiene su base en forma de triángulo.

La principal ventaja del fruto local es su alto contenido de azúcar que lo convierte en ideal para la elaboración de dulces y jales artesanales.

En cuanto a las desventajas, la frutilla mendocina “no tiene características de transporte porque no se cosecha con tanta anterioridad como la del Norte, entonces la fruta se rompe con el roce, posibilitando la entrada de hongos”, explicó Pereyra.


“Fresas” gourmet
El mercado de las frutillas orgánicas, y otros frutos rojos, va tomando lentamente color en Mendoza, donde ya hay emprendimientos entre los cuales se destaca uno enclavado en Malargüe (ver aparte).

La desventaja de esta actividad es la cantidad de mano de obra que demanda y los altos costos que implica obtener la certificación de orgánico.



Malargüe, productora de frambuesas

MALARGÜE– Desafiando al frío y los nulos antecedentes previos sobre este producto en la zona, en este departamento crece la plantación de frambuesas gracias a la cual la zona fue la primera declarada libre de la mosca del Mediterráneo.

Se trata de las 22 hectáreas que tiene la empresa Triunfo Seguros a pocos kilómetros de la ciudad y cuyos productos tienen altas certificaciones de calidad y de cuidado del medio ambiente, ya que al tratarse de un berry orgánico todo se hace en forma manual y con suma prolijidad.

Las frambuesas son un sistema productivo más pequeño que la firma tiene para integrar y apoyar al otro negocio que tiene en la zona, la madera.

Debido a que no había antecedentes de este fruto en la región, se invirtió mucho en investigación, etapa en la que se encuentra actualmente.

“En Malargüe es muy complicado plantar algo, entonces se decidió hacer un cultivo en frío como éste, hay un proyecto de 43 hectáreas de las que hay plantadas 22 de variedades distintas; se hizo una investigación muy fuerte porque no había antecedentes, porque Malargüe a pesar que pertenece a Mendoza es geomórficamente patagónica, con la diferencia de que tiene más altura”, explicó el ingeniero agrónomo Enrique Belelli, a cargo del proyecto.

El experimento se inició en el año 2000 y desde entonces se investigó probando unas 10 o 12 variedades distintas, buscando la más idónea al complicado clima de la zona.

Por este motivo, en la finca de Triunfo se puede apreciar todo un sistema de “cortinas” de árboles que protegen los cultivos de la acción directa del viento y la tierra.

“Acá es todo orgánico –señaló Belelli–, esto va a los baby food (comida de bebés), se exporta todo full orgánico con normas IRAM (la empresa tiene certificación orgánica de Argenser y las normas 9.000 y 14.000 IRAM, que premian la calidad y el cuidado del medio ambiente); estamos en un etapa de experimentación a mediana escala para ver variedades y especies”, indicó, añadiendo que las pruebas parecen señalar a las variedades Autumn Bliss y Rucanta, como las indicadas para la zona.

El trabajo manual y prolijo que requieren los productos orgánicos conlleva necesitar 12 personas por hectárea, con cuidados especiales. “Cada 500 metros hay baños, agua potable, usan barbijos, cofias, sin bolsillos, sin maquillaje y con pelo recogido, porque es fruta directa, es todo orgánico; no se puede ni curar ni lavar, corre viento, por eso están las cortinas de árboles para evitar la arena, se cosecha manual, se congela y se embala”, resumió el ingeniero.

La cosecha es entre el 15 de enero y el 15 de marzo de cada año.

Javier Martín
jmartin@diariouno.net.ar


En la tierra. El cultivo de frutillas exige conocimientos y cuidado, porque el fruto es muy sensible.

A cargo. Enrique Belelli explicó en Malargüe las razones de un interesante proyecto para producir frambuesas.


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