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Escenario

Alberto Laiseca: “Hay que leer, es la única salvación”

El escritor rosarino, autor de Los Soria y recordado por su participación en un programa de I Sat, llega a la Feria del Libro para hablar de “La importancia del monstruo en los niños”. Allí leerá en público tres cuentos de terror.
20-09-2008

Fernando Toledo
fgtoledo@diariouno.net.ar

Una habitación en penumbras, con pocas pero duras luces. Unos bigotes que surgen desde la sombra. Y una voz que viene a contar una historia perturbadora. Si usted quiere el retrato que de Alberto Laiseca tiene todo aquel que no ha leído sus libros vigorosos, ése es el que resultará, luego de aquel memorable ciclo Cuentos de terror en el que el rosarino nacido 1941 oficiaba de narrador oral en el canal I Sat.

Pero ese retrato, que le dio a Laiseca una fama (también) televisiva, será refrendado hoy, cuando el autor llegue a la Feria del Libro “Mendoza en sus letras y sus ideas” para hablar de “La importancia del monstruo en los niños” y leer, sí, de nuevo y con su voz cavernosa, tres cuentos de terror (ver agenda aparte).

Antes de su llegada, y aunque un poco reticente a adelantar su charla de hoy, Laiseca respondió las preguntas de Escenario y develó un dato desconocido: que vivió dos temporadas en Mendoza, hace más de 40 años, trabajando de peón de campo.

–Su participación en la Feria de Mendoza se titula “La importancia del monstruo en los niños”. ¿Cuál es esa importancia?
–Como yo fui niño, puedo asegurarte que el terror estimula la creatividad, hace que los niños presten más atención al mundo. Los verdaderos problemas son los monstruos, creeme. Y entre los monstruos de fuera y dentro de la cabeza creo que no hay muchas diferencias.

–A la hora de divertirse, la lectura debe competir con otras atracciones: los videojuegos, la tele...

–Sí, pero hay que mostrarles este otro mundo, que por suerte les gusta.

–¿Cómo hago para que mis hijos lean?
–Dales Pinocho. El auténtico de Carlo Codolli, en lo posible en un libro que tenga dibujitos monstruosos. Eso ayuda: por ejemplo, el episodio del gato y el zorro, cuando los hijos de puta lo quieren ahorcar...

–Curiosamente muchos lo conocen como como un narrador oral de cuentos, gracias a su programa de I Sat. ¿Cómo es convertirse en un narrador de cuentos de terror?
–Fue algo muy positivo. Y me acercó justamente a los niños, que me interesan sobremanera. Ellos son nuestra continuación. Y he observado que cada vez leen menos, lo cual nos da un futuro sombrío como raza humana. Yo pienso que con mis cuentos, en la televisión, estimulé la lectura.

–Hablando de miedos, en una entrevista reflexionaba usted sobre un miedo personal: ser un escritor recordado, pero no por lo que escribía. ¿Pensó que eso podía pasarle con una novela suya tan gruesa (1.500 páginas) como Los Soria?
–Sí que puede pasar, si nadie lee más nada por supuesto que nadie va a leer Los Soria. Por supuesto, uno trata de defenderse como gato panza arriba y dar todas las bases posibles para que la gente se interese y no se olvide de lo que uno hace. Pero... todo depende de los padres, caballero. Los padres son los que tienen que estimular a los niños a la lectura. Si los dejan a la que te criaste, los niños van a buscar el menor esfuerzo. Hay que leer, es la única salvación.

–Estuvo 10 años escribiendo Los Soria y pasaron otros tantos para que consiguiera publicarla. Se convirtió en toda una leyenda sin haberse editado...

–Y es que precisamente el hecho de haberse hecho legendaria antes de editarla fue lo que permitió su publicación. Y que hablaran bien de ella gente que la había leído, como Piglia o César Aira. Allí reflexiono sobre el poder, la humanización, el amor. La verdad, mis temas de siempre.

–No puedo, por una cuestión “gremial” digamos, dejar de preguntarle por su viejo libro de poemas, Poemas chinos, reeditado en 2005. Allí juega con lo apócrifo. ¿Hay más obra poética de Laiseca?
–Escribo muy poca obra poética. Y todo lo que he escrito está incluido en mis otros libros. En La mujer en la muralla (1990) hay un largo poema y hay poemas fúnebres, en honor a una esposa que falleció. El juego fue contar una historia de China a través de esos versos.

–Pareciera que no puede separar lo lírico de lo narrativo...

–Ni puedo ni quiero. La verdad, es usted el primero que me lo dice, pero es muy cierto.

–¿Viene por primera vez a Mendoza?
–No, allí estuve durante dos temporadas para trabajar como peón de campo, en Maipú y Tupungato. Fue en 1964 y 1965. Era un trabajo duro pero necesario. Me cagué de hambre y de frío y llegaba a mi choza completamente agotado. Pero era necesario. Tenía varios lugares para ir a trabajar, el Chaco por el algodón y Tucumán por la zafra. Pero me decidí por Mendoza.

–Ahora lo trae la literatura. ¿Puede vivir de ella?
–¡No! ¿Qué te creés, que estamos en Reino Unido?




Legendario. Laiseca es autor de la monumental novela Los Soria.


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