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Policiales

Niña asesinada en Tunuyán: fue violada y hay 3 parientes presos

Los sospechosos son un tío y dos primos. La madre de la nena había denunciado en marzo al primero por manosearla y fue detenido, pero luego recuperó la libertad. Habría un entregador.
13-05-2012

Julio Luzuriaga

TUNUYÁN– Cuatro hombres, tres de ellos parientes directos de Verónica Analía Escudero (11), la niña que fue hallada violada y asesinada en la vera del río Tunuyán, continúan detenidos en la causa por el crimen. Todas las pistas apuntan a que un tío de Analía, hermano del padre, sería el autor material del cruento ataque. La madre de la menor culpó a la Justicia por la muerte de su hija, dado que en marzo de este año había denunciado a su cuñado por abusar sexualmente de la menor. En medio del dolor, la niña fue velada en Tunuyán y sepultada en Guaymallén.

Con el paso de las horas, la historia de este aberrante caso parece cerrarse alrededor del círculo familiar de Analía Escudero (11). El viernes por la noche, apenas una hora después de haber sido identificado su cadáver, dos hombres fueron detenidos por la policía. Se trata de uno de los tíos paternos de Analía, un hombre de 50 años, heladero de profesión, y el hijo de este, un joven de 26 años.

A primera hora de la mañana de ayer otros tres individuos, mayores de 20 años, uno de ellos primo de la víctima, cayeron como sospechosos con algún grado de participación en el caso que sacudió a la opinión pública de la provincia. Más tarde, uno de estos recuperó la libertad.

Sin embargo, las miradas de los investigadores apuntan al tío de Analía como el presunto autor material de la violación seguida de muerte por ahogamiento.

Diario UNO dialogó con Alejandra Beatriz García y Ricardo Escudero, los padres de la pequeña, quienes brindaron detalles de lo sucedido y subrayaron un antecedente judicial que pesa sobre el principal sospechoso.

“La justicia no hizo lo que debía”, aseguró ayer, en medio de un dolor inenarrable, la mamá de Analía. Destrozada por la pérdida de su hija mayor, Alejandra señaló, sin tapujos, a los jueces como los responsables de la muerte de la menor: “En marzo de este año, denunciamos a mi cuñado, que hoy está detenido, por haber abusado sexualmente de mi hija. Lo detuvieron pero a los pocos días lo soltaron y terminó haciendo esto con la nena”, analizó la madre, mientras recuperaba fuerzas para seguir hablando.

Ayer trascendió que el principal sospechoso de la violación y la muerte de Analía había sido detenido por personal de la Comisaría 15 el 13 de marzo por una orden librada por el juez de Instrucción Oscar Balmes. Días más tarde, el acusado recuperó su libertad pero seguía procesado y ligado a la causa. En aquella oportunidad habría manoseado a la niña.

Alejandra señaló que desde ese momento la relación con su cuñado se rompió, relato con el que coincidió su esposo y hermano del acusado.

“Él –por el tío de Analía– decía que la nena se le había pasado frente a él en ropa interior”, dijo Alejandra.

Con el último aliento y en medio del calvario que le toca vivir, la mujer señaló: “La justicia es responsable por lo que le pasó a mi hija. Quiero que se haga justicia para Analía”, apuntó en el final de la charla con UNO.

El secreto de sumario fue blindado por el titular del Primer Juzgado de Instrucción de Tunuyán, Oscar Balmes, por lo que hubo un silencio total entre los investigadores. Durante la mañana de ayer, patrullas de la policía, con el apoyo de la División Canes, rastrillaron la zona del macabro hallazgo en procura de elementos de prueba para sumar a la investigación.



“Dijo que salía a hablar con una amiga y ya no la vi nunca más”

Tanto los familiares de Analía como sus amigos la recordaron como una niña común que hacía cosas de una nena de su edad, según apuntó una de sus primas.

Cursaba estudios primarios en el turno mañana de la escuela Antonio Torres, cerca de su domicilio, por lo que tenía libre las tardes. Allí en su humilde vivienda del callejón Italia pasaba sus días junto con sus padres y sus cuatro hermanos menores.

Su mamá relató que el viernes por la tarde, cerca de las 13.30, cuando ya había salido de la escuela le avisó que iba a cruzar al quiosco para comprar una crema de enjuague para el cabello. “Volvió a la casa y dijo que salía a hablar con una amiga y ya no la vi nunca más”, recordó Alejandra García.

Con el paso de las horas su familia comenzó a buscarla y se enteraron por dichos de vecinos que la niña había estado charlando con un chico joven en la esquina de su casa.

El sujeto andaba en una bicicleta en la que subió a Analía y se fueron con rumbo desconocido. De allí se desprende la detención de dos jóvenes que no están emparentados con la víctima. Uno de ellos sería el que se la entregó al asesino, el otro fue liberado.

Poco después de las 18.30 del mismo día el cuerpo sin vida de una niña fue hallada por un pescador, flotando en las aguas de un brazo del río Tunuyán, detrás del anfiteatro municipal, frente al parque La Lombardía.

Al promediar las 22.30 del viernes la madre de Analía se presentó en la Comisaría 15 para radicar una exposición por averiguación de paradero.

Los policías intuyeron que podría tratarse de la menor hallada muerta y la llevaron hasta la morgue del hospital local, donde la mujer reconoció a su hija mayor.

“Este fue el hijo de puta de mi cuñado”, fue la primera reacción de Alejandra al ver el cuerpo inerte de su hija, expresión que dio el puntapié inicial a la pesquisa.


Desconsuelo en el velorio

En medio del profundo dolor y el desconsuelo de sus seres queridos, los restos de Analía fueron velados en una sala privada de avenida San Martín de Tunuyán, a escasos 500 metros de su hogar en el callejón Italia.

El viernes por la noche hubo un fuerte cruce entre parientes, debido a la singular situación que ubica a víctima y victimarios dentro del mismo grupo familiar.

En tanto, a las 14.50 de ayer el ataúd con los restos de la menor vejada y asesinada, que fue hallada a orillas del río Tunuyán, fueron cargados en la carroza que los trasladó hasta el parque de descanso de Guaymallén, donde yace el abuelo materno de Analía, quien falleció hace dos meses.

La familia de la nena contó con el apoyo de vecinos, amigos, familiares y de personal del área de Asistencia a la Víctima del Ministerio de Seguridad de la provincia. Además, la Comuna tunuyanina puso a disposición de los padres un colectivo para trasladar a los allegados hasta Guaymallén para darle el último adiós a la pequeña.




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