Luis Scola, que ayer se convirtió en el máximo goleador argentino en los mundiales, le restó importancia a ese logro por estar “concentrado en la competencia”, y se lamentó de la ajustada derrota ante Serbia que privó al equipo de quedarse con la primera plaza del grupo A.
“Es un logro personal que podré valorar recién cuando termine este torneo o pase un poco más de tiempo. Ahora tengo la mente puesta en el Mundial”, dijo Scola.
Y agregó: “El partido estaba para cualquiera. Lo llevamos a un final cerrado, pero ellos terminaron un poco mejor que nosotros. De ahora en más será vital cerrar bien los partidos”.
Por su parte el base Pablo Prigioni, una de las figuras argentinas, aseguró que el choque “pudo haber sido el mejor partido del torneo”.
“Nos vamos tranquilos porque hicimos un buen partido, serio. Si no fuera por algún detalle como fallar ciertos tiros cómodos, otra hubiera sido la historia. Pero hay mucho mérito de ellos por su calidad”, expresó.
El escolta Paolo Quinteros, otro de los puntos altos del equipo al anotar 12 puntos, se dijo conforme porque “el equipo estuvo agresivo y compenetrado, y eso es lo importante. No salimos a especular porque queríamos hacer un buen juego para saber dónde estábamos parados y hacia dónde podemos apuntar”.
“Además, si ganábamos, evitábamos a Estados Unidos en una hipotética semifinal”, señaló.
“Pero así tendremos más descanso, podremos recuperar a Fabricio Oberto y preparar mejor el partido con Brasil”, declaró el base.
El DT Sergio Hernández, tras la derrota, opinó: “Será especial jugar con Brasil, obviamente, pero no debo preocuparme por Magnano sino por Leandrinho o Marcelo Huertas, así como él debe estar haciéndolo por Luis Scola”, dijo Hernández
“Brasil es un equipo que cuenta con mucho talento y es ordenado. Está acostumbrado a jugar con pocos espacios y tiene un excelente entrenador. Pero el objetivo nuestro se cumplió. Queríamos estar entre los dos primeros del grupo”.