Mendoza
Rosalindha insiste en pararse para dar sus primeros pasos
Los Pacheco-Valdés cuentan los primeros días en casa con la beba adoptada en Haití. “Todos la conocen. Nunca quisimos esta exposición”, dijo la mamá. Los hermanos se pelean por alzarla.
07-02-2010
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Paola Piquer ppiquer@diariouno.net.ar
Vestido lila con bombachudo hecho por su abuela, trabas al tono en el incipiente cabello rizado y aritos de oro que le regaló una vecina y que le colocaron el viernes en ausencia de la madre, quien no iba a soportar escucharla llorar. Así de bonita y paqueta llegó ayer Rosalindha a un asado familiar y de amigos que organizaron los Pacheco-Valdés y la abogada Fabiana Quaini, luego de haber conseguido esta semana la adopción definitiva de la beba haitiana de un año y medio, trámite que estuvo al borde del fracaso como consecuencia del terremoto que asoló al país caribeño.
Son las 11. “Vengo de la calle y no puedo creer lo que pasa. La gente nos grita desde los autos, nos saluda, nos felicita. Todos conocen a Rosalindha. Nunca quisimos esta exposición, pero debo admitir que la ayuda de los medios de comunicación que difundieron nuestro padecimiento por reencontrarnos con nuestra hija fue lo que destrabó la situación. Igual, todo lo que nos dicen nos ayuda y el cariño que percibimos nos fortalece”, comenta con una sonrisa imborrable Carina Pacheco (40).
Abstraída del revuelo que existe a su alrededor, Rosalindha insiste en pararse y dar sus primeros pasos y en agarrar como puede una muñeca negra que le regaló una prima y que quedó bautizada como Ana durante la entrevista con UNO, ya que a ese nombre se asemeja el balbuceo de la chiquita cuando le habla.
“Su llegada nos ha completado. Los hermanos se pelean por tenerla en brazos, por dormir con ella, por darle de comer. Y ella se ha adaptado rápidamente. Duerme sola toda la noche sin llorar. Ha comenzado a ingerir nuestros alimentos, que para ella resultan extraños”, agrega Carina, quien tal vez no sepa que incluso Rosalindha ya probó una típica golosina industria argentina, dato que reveló Virginia (13), la hermana más grande y a la que le siguen Pablo (11), Francisco (10) y Juan (9).
“Con Darío (Pacheco-41) nos conocemos desde los 15. Estuvimos 9 años de novios y llevamos 16 casados. Nuestro proyecto desde muy jovencitos fue formar una familia numerosa. Al no poder tener hijos propios, comenzó el proceso de adopción. Cuando buscamos el quinto, en el registro nos aclararon que la prioridad la tenían los matrimonios sin hijos, cosa totalmente justa. Pero nosotros queríamos otro más y eso nos llevó a optar por una adopción fuera de Argentina”, explica Carina.
Tras contratar a la abogada experta en derecho internacional Quaini, los trámites comenzaron en junio del 2008. En el 2009 Rosalindha fue asignada como hija a los Pacheco-Valdés, quienes conocieron a la pequeña en octubre. El 4 de enero se firmó la sentencia definitiva en Haití y se calculaba que para fines de febrero iba a estar listo el pasaporte. El sismo del 12 de enero trastocó los planes.
“Estaba en casa cuando me llamó mi mamá para avisarme del desastre. Imaginen lo que pasamos del martes al sábado siguiente, cuando nos confirmaron que nuestra hija estaba viva. E imaginan lo que vino después, cuando no lográbamos que nos mandaran la copia original de la sentencia. Y más tarde, cuando las autoridades argentinas no consideraban válida la copia y querían el original, mientras Rosalindha ya había sido trasladada a Pittsburgh, EE.UU., con el peligro de que fuera dada en adopción a otra familia”, agrega Carina. Fue en esta instancia en donde a pesar de no estar convencidos salieron por los medios. Ahora son famosos.
“Disculpen la demora, pero no podía llegar porque por donde pasaba me paraban, me preguntaban. Fueron amigos a casa. Nosotros sólo queríamos adoptar. La realidad nos superó”, comenta Darío mientras besa a su mujer, baja a los chicos del auto, y trata de convencer a todos de que miren a la cámara para la foto.
Rosalindha, en su media lengua, dice papá. Es más, esa fue la primera palabra que esbozó cuando se vieron en EE.UU. “¿Viste que una es la que trabaja más con los chicos y ellos (por los hombres) son los que se llevan la gloria?”, chancea Carina y todos ríen por la ocurrencia.
“A comer”, grita Fabiana Quaini. Son las 14. El sol brilla muchísimo.
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Los papás, agradecidos
El reconocido médico Abel Albino es el pediatra de los Pacheco-Valdés, quien ya está monitoreando la salud de Rosalindha. “Él nos ha ayudado muchísimo. Más que un profesional para nosotros es un amigo”, subraya Carina.
Igual de agradecida se mostró por lo actuado por funcionarios del Gobierno local, a quienes llegó porque la suerte insiste en estar de su lado.
“Cuando no veíamos cómo avanzar, mi objetivo era que me atendiera la presidenta (Cristina Fernández) porque en la Cancillería argentina no nos daban respuesta. Por eso una mañana me fui a Casa de Gobierno y casi me arrodillé para ver al gobernador. En eso me encontré con un amigo que justo estaba por entrar a la reunión de gabinete (no se nombra a la persona por pedido de Carina). Le conté el caso, él me prometió ayuda, y a la tarde me llamó para pasarme el celular de Mario Adaro, con quien me reuní inmediatamente. El ministro se portó muy bien, al igual que otra funcionaria, Claudia Torres. Y el subsecretario Ricardo Landete, que habla francés, era el que llamaba al orfanato en Haití”, cerró Carina.
La bautizarán
nCarina Valdés es profesora terapeuta en ortopedagogía pero hoy está dedicada 100porciento a trabajar de ama de casa. “Cuando arranquen las clases, por las mañanas nos vamos a quedar solas con Rosalindha. La vamos a pasar genial”.
nDarío Pacheco es comerciante. “Hace días que no puedo ir”.
nRosalindha será bautizada en los próximos días. María será su segundo nombre.
nCarina no se pierde detalle, a pesar de andar a las corridas. Su hijo Juan llegó al asado con una malla chica y ella reparó en el error en el acto. “No te hagás problema, está regio”, la tranquilizó el marido.
nAyer la beba comió un plato lleno de arroz. Y mucha leche. “El doctor Albino pide que apostemos a la mamadera”.
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Completo. Los Pacheco-Valdés recibieron a UNO antes de un asado familiar. Felices con la llegada de Rosalindha.
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Mamá. Carina asegura que cuando empiecen las clases, con Rosalindha se quedarán solas y “será genial”.
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