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Opinión
Jennifer Ibarra Médica veterinaria y docente

El Zoológico sigue sin rumbo

Finaliza el año y la ley que definiría el futuro de esta institución y, por ende, de los animales no se ha tratado. Los perjudicados son los ejemplares que allí habitan.
06-12-2009

Mientras la Provincia se debate en el endeudamiento, parece que los animales del Zoológico provincial verán pasar muy de lejos una partida presupuestaria que incluya mejoras para ellos.

El año va finalizando y la tan ansiada ley que iban a sacar los legisladores por medio de la cual se iba a definir el futuro del Zoológico se está haciendo esperar, porque lejos estamos ya de los 90 días en los cuales estaría definido qué se iba a hacer con el paseo.

Y los animales, ¿a quién le importan? A muchos mendocinos que pasaron por la Legislatura exponiendo y proponiendo lo mejor para ellos. Al vicepresidente de la Nación le importa y lo demostró firmando la intención de Argentina de adhesión a la Declaración Universal de Bienestar Animal y que será tratada en la Organización de las Naciones Unidas en un tiempo más.

Pero parece ser que a quienes tienen el poder de decisión no les importa. Hace dos semanas se llevaron a cabo las Jornadas Cuyanas de Veterinaria. A la misma asistieron como disertantes el médico veterinario Fidel Baschetto, autor del libro Repensando los zoológicos de la Argentina, y el médico veterinario Juan Carlos Sassaroli, ambos de vasta trayectoria en zoológicos y conocedores del tema y la problemática. Desde la Federación de Veterinarios Argentina (FEVA), se enviaron invitaciones al director del Zoológico, Oscar Ramírez, y a nuestros legisladores, incluidos los de la Comisión de Ambiente de Senadores, quienes tienen en sus manos las actuaciones pertinentes y están trabajando sobre el tema. En dicha conferencia brilló por su ausencia el director del Zoológico, quien parece que no tiene nada para aprender y también se hizo notar la total ausencia de los legisladores, quienes parece que tampoco tenían nada útil para agregar a su trabajo. Esto demuestra a las claras el grado de interés que hay por resolver la situación por la que están pasando los animales.

Mas allá de que no comparto la existencia de los zoológicos, éstos deberían ser herramientas que apoyen e intervengan positivamente en la conservación de nuestros ambientes, en línea con la asociación mundial de zoológicos y dentro de los cánones internacionales de bienestar animal. Pero esto debe ser llevado adelante por alguien cuyo cargo dirigencial posea la suficiente grandeza para reconocer que en un zoo hasta la menor categoría animal de la escala evolutiva que se encuentre en el predio es más importante que él. Sólo así sabremos, figurativamente, que en los zoológicos todo tiene que estar en función de los animales. Lo demás son detalles.

La necesidad de la formación dirigencial no parte necesariamente de una base cognoscitiva universitaria, ya que los valores empíricos bien intencionados servirían para alcanzar las metas, pero sí se requiere de una formación y una convicción conservacionista reconocida por una trayectoria más que por un título, que siempre habilita, pero a veces no avala capacitación para ciertos fines.

No obstante, la dirigencia de un zoo debe poseer un caudal de conocimientos acreditados, con experiencia en la temática y gran aptitud conservacionista-técnica, genuina. Pero como el lugar de director siempre es un puesto político que se entrega a amigos o a punteros, la mayoría de los directivos carecen de especialización en el tema o, peor, no cuentan con experiencia previa de ninguna índole.

En general, todo el personal del zoo debe tener la obligación moral de estar preparado para asumir el rol que le compete, deben reunir condiciones mínimas de acuerdo con la tarea asignada y realizar sus funciones con verdadero agrado y afecto hacia la vida animal y con respeto y cordialidad hacia la gente. También deben poseer el derecho y el deber de especializarse y la institución, la obligación de brindarles la posibilidad de hacerlo.

¿Pero cómo lograríamos todo esto?¿Cómo hacer que los animales ocupen el lugar que debe ser? El zoo necesita autonomía para el manejo de sus recursos humanos y sus finanzas. Necesita sistema técnico y despolitizado para el control y la dirección estratégica.

Acorde con lo que ocurre en la mayoría de los zoológicos del mundo, la creación –por ley– de una asociación o sociedad zoológica tal vez sea lo más indicado, porque es lo que más resultado ha dado en el mundo, ya que tienen una estructura independiente y autónoma, están formadas por académicos, conservacionistas y ciudadanos inmersos genuinamente en los avatares del zoo, que sigue siendo del Estado, que continúa haciéndose cargo de la parte que le corresponde y se pueden incluir empresas privadas que colaboren.

Por lo tanto, en la propuesta de ley que saldría de la Comisión de Ambiente del Senado diría:
l Que el Estado se sigue haciendo cargo del Zoológico otorgando el presupuesto anual acorde con la inflación.

l Dar la autarquía al Zoológico.

l Debe estar en la Secretaría de Ambiente, que es la que tiene el personal para trabajar en conservación. Este ítem no puede ser desarrollado desde la Secretaría de Turismo.

l Debe obligar plazos de concreción del Plan Maestro y del Plan de Colección de acuerdo con las necesidades y posibilidades de la institución.

l Debe confeccionar y establecer un reglamento de funcionamiento interno en el que queden claramente asignadas las funciones de cada una de las personas que forman el plantel, desde el director hasta el cargo de menor rango.

Los mendocinos no debemos seguir permitiendo ni soportando la permanencia de animales en condiciones de encierro sin un rol social determinado. Si existe un beneficio real para las personas, entonces debemos justificar su encierro, si no, debe dejar de existir. Debemos entender que en los tiempos que corren el bienestar humano es tan importante como el bienestar animal y que, además, van juntos. La tendencia mundial del trato a los animales en países de primer mundo nos está dejando afuera, porque además el bienestar de los animales es una cuestión moral y ética. Por esto, es nuestra obligación darles un trato correcto, es obligación de quienes tienen el poder de decisión el concretarlo y es obligación de los ciudadanos resistir cualquier proyecto o idea que vaya en contra de los animales.

La semana pasada se reunió por primera vez, luego de un año y medio, el Consejo Asesor del Zoológico. Ojalá esto lleve a algo positivo, los animales no necesitan interminables reuniones estériles en las que nunca se arriba a nada, necesitan reuniones de las cuales salga gestión, algo que parece estar ausente.

Señores funcionarios y señores legisladores, se les acaba el año. ¿Los animales deberán seguir esperando que pasen las fiestas, la feria judicial, las vacaciones, el estrés de comienzo de clases y Semana Santa para tener resuelta su situación?




Increíble. Los máximos responsables de la institución no asistieron a las Jornadas Cuyanas de Veterinaria.


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