Mendoza
Kemelmajer: “La adopción no debe ser el último recurso”
La jueza de la Corte local afirmó que hay un exacerbado criterio de que los niños en riesgo social deben estar con sus padres. “Hay familias biológicas que es mejor perderlas que encontrarlas”, dijo.
10-11-2009
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Alejandro Gamero agamero@diariouno.net.ar
La jueza de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza Aída Kemelmajer de Carlucci se metió en la polémica de las demoras para entregar en adopción al niño que estuvo internado más de un año en CONIN y, aunque defendió el accionar de la Justicia de familia local, remarcó que “en la Argentina hay un exacerbada defensa (del criterio) de priorizar a la familia de origen” , vale decir, la biológica de un menor que está en riesgo.
La magistrada expresó su posición tras disertar en la apertura del Primer Congreso Latinoamericano de Niñez y Adolescencia, en el auditorio Ángel Bustelo, en el que participan especialistas en la materia de todos los países sudamericanos y Costa Rica.
Kemelmajer dejó en claro que el humor social respecto de este tipo de casos va y viene, y termina siendo contradictorio.
Y que, así como ahora el público reacciona ante las demoras para declarar adoptable al menor de 3 años y 11 meses que estaba en CONIN , hace tiempo, el pueblo de La Paz había reaccionado masivamente contra la decisión de una jueza que le había quitado a una familia de esa zona un niño en estado de abandono, poniéndolo en manos de una familia cuidadora.
La ministra del máximo tribunal de Justicia provincial señaló, sobre el caso del chiquito que estuvo internado a la espera de ser adoptado más de un año en CONIN , que “quizá la Justicia se demoró en entregar ese niño en adopción hasta que no tuvo la seguridad de que en toda la familia de origen no había nadie en condiciones de asumir el cuidado de ese niño”.
Pero de inmediato plantó su posición al respecto de la problemática y opinó: “No siempre la adopción es el último recurso, como muchos creen”.
Entonces señaló lo que para ella es evidentemente una falla del sistema judicial argentino: “En mi opinión, hay una exacerbación de la defensa de la familia de origen. Porque hay familias de origen que es mejor perderlas que encontrarlas, y lo digo con toda franqueza”.
Kemelmajer se explayó: “Esto de andar en defensa de un biologicismo puro de la sangre, del valor de la sangre, no señor, no debe ser así. La adopción no tiene que ser la última medida que debe tomar el Poder Judicial. Eso parece decir la Convención Internacional de los Derechos del Niño, pero también la convención dice que debo atender el interés superior del niño”.
La jueza recalcó entonces que el interés superior es que el niño no esté abandonado: “Entonces, a una familia no la estoy penando porque económicamente no le da lo que no tiene, no estoy penalizando la pobreza, lo que estoy penalizando es a una familia no contenedora que deja a un niño en el abandono y que termina dos o tres veces en CONIN porque está desnutrido. ¿Hasta cuándo la tengo que esperar a esa familia?”.
Por último, reiteró que la Justicia de familia está desbordada por los “muy altos índices de conflictividad que hay en Mendoza”.
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Defendió a la Justicia de Familia
Al evaluar el desempeño de la Justicia de familia tras los casos que la han sacudido, como el asesinato de Micaela Reina, la muerte de la pequeña Andrea Ávalos a manos del presunto maltrato de sus padres o el caso de la larga espera del niño de CONIN, la jueza Aída Kemelmajer se sinceró: “Muchas veces me pregunto si hice bien en poner a funcionar la Justicia de familia a costa de cualquier cosa”.
La revelación de la magistrada se sostuvo en los pocos jueces que hoy tienen y la falta de presupuesto.
Kemelmajer indicó: “Cuando se crearon los tribunales de Familia, nosotros salimos a cumplir la ley a costa de cualquier cosa, a costa de abrir menos juzgados de los que necesitábamos, y los lanzamos a funcionar”.
Y continuó: “Ahora me pregunto: ¿hice bien en hacer eso?¿O, por el contrario, debimos decirle desde la Corte al Poder Legislativo que no íbamos a crear estos tribunales y que no cumpliríamos con la ley porque aquí no teníamos el presupuesto necesario para funcionar?”.
La jueza confió: “No sólo no estoy conforme con cómo funciona la Justicia de familia, sino siquiera la Justicia de la provincia”.
Pero defendió al fuero y sus magistrados: “Tenemos muy pocos juzgados, para la conflictividad social que existe. Cada juez recibe 3.000 causas al año y además tiene las que se acumulan de años anteriores, que siguen abiertas porque cambia permanentemente una cuota alimentaria o un régimen de visitas. La conflictividad social que tenemos es muy grande e impacta directamente en el Poder Judicial de la provincia”.
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Disertante. La ministra Aída Kemelmajer de Carlucci abrió ayer en el Bustelo el Primer Congreso Latinoamericano de Niñez y Adolescencia.
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Cuestionados. Los Tribunales de calle Montevideo reciben 21.000 causas al año.
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