Mendoza
Los cóndores andinos ya son parte del paisaje de Valle Grande
Una población de esta bella e impactante especie en extinción ha regresado y anida en el lugar. Cada vez más visibles, enriquecen el espectáculo visual. Muchos turistas preguntan por estas aves.
22-10-2009
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Javier Martín jmartin@diariouno.net.ar
SAN RAFAEL– Una población creciente de cóndores andinos ha regresado al Valle Grande, anidando en el lugar y brindando un espectáculo visual que no se veía hace mucho tiempo.
Reproduciéndose en este sitio ya desde hace tiempo, pero cada vez más visibles, la presencia de estos verdaderos “reyes del cielo” no pasa desapercibida y, según confiaron desde Turismo, ya hay turistas que preguntan directamente por los cóndores.
En tanto, especialistas de Fauna se alegraron de saber del progreso de esta especie en la zona, ya que es un ave en peligro de desaparición, que está en regresión en otros sitios y que incluso en otros países andinos ha sido declarada como extinguida.
Al parecer, el hecho de que sea tan complicado acceder a ellos y conocer más sobre su estadía en Valle Grande es la característica que juega a favor de su éxito en la zona: su presencia en lugares de difícil acceso para el ser humano, como los paredones de montaña.
Es justamente uno de esos paredones donde está localizado uno de los dos nidos que hay en Valle Grande. El otro está situado cerca de la conocida formación del lago llamada “submarino”, típica de las postales de San Rafael.
Jorge Gordillo, especialista en este tipo de aves y guardaparque del Departamento de Fauna de Mendoza, comentó que “el cóndor es un ave emblemática y está protegida internacionalmente porque es una especie en peligro de extinción; es el ave voladora más grande, exclusivamente carroñera (que se alimenta de animales muertos)”.
El regreso y la reproducción exitosa que al parecer tienen en Valle Grande, que no es un típico lugar de cordillera, se deben a que “encuentran abundancia de alimentos en algunos sectores que son de difícil acceso a otras especies. En buena hora que estén volviendo, porque tenía entendido que no se veían”, señaló Gordillo.
Para Ramón Rodríguez, subdirector de Recursos Naturales, la presencia de el cóndor puede deberse a que “se da la característica de la zona, paredones altos, quebrados, es propicio para la nidificación y la vida de ellos; cazarlos es un delito penado en la ley de fauna, no tenemos un relevamiento porque nidifican en las paredes”.
Un huevo cada dos años
Gordillo contó que los jotes y los cóndores son los primeros que se hacen presentes ante un animal muerto y que el cóndor pone un huevo cada dos años aproximadamente.
“Hace un mes se rescató uno en el Valle de Uco que había sido baleado, fue llevado al zoológico, lo vieron veterinarios y luego fue trasladó por avión y fue enviado a la Fundación Bioandina”.
Lo cierto es que hoy las personas que van al Valle Grande al llegar al paredón del dique, si son afortunadas y observadoras, pueden verlos en acción por sobre sus cabezas, como un atractivo extra de la zona.
También es importante la concientización para proteger esta especie, ícono de Sudamérica.
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“Hay que protegerlos”
Desde la Subsecretaría de Turismo de la Municipalidad de San Rafael, Andrés Chiaradío señaló que el espectáculo que ofrecen “es fantástico para la vista, no hay que medir esfuerzos para protegerlos, ya se ha corrido la bola y la gente va y pregunta por ellos para ir a buscar hacerles una foto”.
El funcionario hizo especial hincapié en la necesidad de cuidarlos y que se entienda su importancia. “Es un regalo para nosotros y los turistas, Valle Grande no es un lugar habitual para los cóndores”.
Debido a la majestuosidad de estas aves y a la posibilidad de hacer avistamientos desde el paredón su presencia puede ser un ingrediente extra a la hora de vender los atractivos del Valle Grande.
Algunas personas, habitués de la zona, se animaron a arriesgar que hay al menos 12 ejemplares dando vueltas en lo alto del Valle y que comenzaron a regresar hace uno dos años.
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