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Mendoza

Así se gestó la superdemanda judicial que escandaliza al Este

Diario UNO accedió a la documentación que demuestra el modus operandi de las personas que impulsaron los 222 juicios laborales contra una empresa. Entresijos de un caso en plena pesquisa.
10-07-2009

Enrique Pfaab
epfaab@diariouno.net.ar

SAN MARTÍN– El primer caso y más escandaloso de la industria del juicio laboral en la zona Este es utilizado por estos días como una guía para las investigaciones de otros 12 hechos similares. Diario UNO tuvo acceso a los detalles de cómo se originó la maniobra y de qué manera se concretaron 222 demandas a una empresa.

El capital económico de Vivero Las Delicias –o su actual razón social, Carlos Massi e Hijos SRL– fue el objetivo que buscaban aquellos que se reunieron por primera vez a fines de octubre del 2008 en un galpón de acopio de ajos ubicado en el carril Chimbas, en Palmira.

Según la denuncia original que es base de toda la investigación, el hombre clave de toda la maniobra es un ex cuadrillero del vivero identificado como J.C., quien ya había sido despedido e indemnizado junto a otras 27 personas a principios de octubre del 2008, y que había logrado que también les cancelaran beneficios indemnizatorios a cinco personas que nunca habían trabajado para la familia Massi.

Para ese primer acuerdo conciliatorio J.C. –a la sazón jefe del Grupo de los 33, como se los llama en la investigación– se había contactado con el mismo estudio jurídico que hoy es uno de los dos involucrados en la causa del Grupo de los 222.

En la conciliación con el Grupo de los 33, los hermanos Massi decidieron pagarles también a los empleados falsos porque “resultaba más oneroso probar su falsa vinculación con la empresa que acceder a un arreglo extrajudicial”, se dice en las primeras fojas del expediente.

El éxito de esta primera maniobra “fue el disparador para que otros 222 supuestos empleados cursaran, con el patrocinio de H.L. y S.P. (socios de un estudio jurídico) y M.S. (socio en otro), los respectivos emplazamientos para que se les reconociera la antigüedad y se les efectivizara la diferencia de sueldos y otros conceptos que, de ser atendidos, constituyen una estafa en contra del patrimonio de la sociedad y sus integrantes”.

Las reuniones organizativas se realizaron en un galpón ubicado sobre el carril Chimbas, unos 700 metros al norte de la variante de Palmira, y el organizador fue –según la denuncia y las actuaciones del personal de Investigaciones de la zona Este– J.C.

A esta reunión concurrieron hombres y mujeres domiciliados en Chapanay, y los barrios Aguaribay y Villa Obrero, de Palmira. Para darle algún viso de veracidad a la demanda entre este grupo de 222 personas, se incluyó a 13 individuos que en un breve período realmente habían trabajado en Las Delicias pero que igualmente exigieron pagos de antigüedad, sueldos y montos indemnizatorios muy superiores a los reales.


La entretela del escándalo
En esas reuniones convinieron cómo sería el cruce de testigos y, curiosamente, en cada una de estas 222 demandas figuraría como principal referente laboral el ex cuadrillero J.C.

Con modelos efectuados en los dos estudios jurídicos mencionados en la investigación, se redactaron y enviaron, entre la primera y la segunda semana de febrero pasado, las 222 cartas documento a los Massi.

En el expediente judicial que se investiga en San Martín están adjuntos los 222 recibos del Correo Argentino por un monto total de $14.915, que debió pagar el abogado Jorge Rolando Consolini, asesor legal de la empresa, para rechazar cada una de las amenazas de demanda.



El caso de un preso que pidió una indemnización

La investigación, ahora promovida por el fiscal de Instrucción Héctor Rosas, presume por el momento que los abogados que figuran como patrocinantes de estas 222 personas “no pueden haber ignorado que había algo irregular” en esta catarata de demandas, máxime teniendo en cuenta que Vivero Las Delicias ya había sido demandada por ellos y que la empresa tiene sólo un promedio de 30 empleados permanentes y 70 temporarios, todos ellos registrados.

También es improbable que no haya quedado de manifiesto para los abogados el intento de fraude, debido a la ignorancia que demostraron luego los demandantes sobre la actividad que desarrollaban en el lugar de trabajo.

Muchos de ellos llegaron a decir en el primer tramo de la investigación que realizaban tareas “en el galpón de ajos”, confundiendo el sitio donde se desarrolló el plan con el vivero.

En Las Delicias, la mayoría del personal no capacitado se dedica, en los tiempos de poda de la vid, a preparar atados de 120 estacas, para luego trasportarlas al vivero y colocarlas debidamente en la tierra para el nacimiento de una nueva planta.

Sólo el pequeño grupo que alguna vez había trabajado en el vivero pudo explicar en qué consistía el trabajo.

De las 222 personas que mandaron las cartas documento, unas 100 eran beneficiarias de planes sociales al momento de remitir las cartas, otras 80 figuraban como obreras de otras empresas, dos son empleadas públicas y hasta hay una celadora de una escuela.

Pero el caso más llamativo es el del remitente de la carta documento de un hombre que en gran parte del período laboral reclamado (2003-2009) cumplía en el penal de Boulogne Sur Mer la sentencia Nº3.006 por violación y robo agravado, dictada por Cámara del Crimen de San Martín.


Claves

La pesquisa está a cargo del fiscal Héctor Rosas, enviado especialmente a San Martín por decisión de la cúpula judicial.


Sospechan que la múltiple demanda iniciada por 222 personas es parte de la llamada industria del juicio.


Esto dice la causa penal

Los hechos fueron pergeñados por personas inescrupulosas, a partir
del arreglo de los 33 pseudoempleados, y resulta ser una maniobra delictual destinada a inducir a error a la víctima”.


El encargado de ese grupo era J. C., quien luego sería integrante del ‘Grupo de los 33’ y que sugestivamente resulta ser también el garante y referente de casi la totalidad de los 222 demandantes”.


Ninguno de los demandantes dice haber trabajado para cualquiera de los otros dos encargados, lo que aparece como llamativo y por demás sugestivo en lo que hace a su participación”.


Pese a haber sido alertados los abogados que patrocinaban a estas 222 personas, se continuó con el móvil delictual, amenazando con inducir a error al futuro juzgador para lograr un acuerdo previo”.


Antes de ser despedido, J.C. trasladada a quienes trabajaban a su orden (12 a 15 personas) en su camioneta. Es imposible que en ese vehículo haya podido trasladar a 222 personas”.


Una trama compleja

Esta investigación desnuda la compleja trama que une a empresarios, funcionarios judiciales, abogados y trabajadores en la zona Este, en una circunscripción en donde las demandas laborales crecieron el 100porciento en los últimos cinco años y las cámaras laborales tienen la misma estructura desde hace 20 años.

La necesidad de trabajadores temporarios de los empresarios los hace sacar cuentas y muchas veces, temiendo por sus márgenes de ganancia, optan por emplearlos en negro, trasformando la registración laboral en una excepción.

Las figuras del contratista, el obrero rural, el obrero de viña, el cuadrillero, el trabajador al tanto y el trabajador temporario son categorías que se utilizan normalmente en el trato entre empleado y empleador, pero en su mayoría no son figuras legales.

El empresario sabe que, históricamente, menos de la mitad del personal reclama indemnización, debido a que el mismo empleado acepta estas reglas.

Finalizado el trabajo temporario, algunos aceptarán un resarcimiento informal y los menos judicializarán el reclamo.

De esta minoría, los más conciliarán antes del debate y el monto no superará el 70porciento de la cifra reclamada.

Así, el empresario logra un ahorro no menor al 50porciento y la Justicia se convierte en lugar más santo para blanquear trabajadores en negro.

Incluso, muchas veces, el empleador es representado por un abogado y el empleado por un socio del mismo estudio jurídico.

Otra de las maniobras frecuentes es la del abogado que recibe a una veintena de trabajadores que fueron dejados cesantes. El profesional los interroga y establece qué cantidad de empleados en total fueron despedidos por ese empresario.

Ofreciendo un arreglo conveniente para estos trabajadores, los persuade para que lleven a su estudio a otros tantos, duplicando la cantidad de causas y generando un cruce de testigos y demandantes.

El empresario, acuciado y sin poder filtrar los empleados falsos, es presionado a conciliar prematuramente y el abogado duplica largamente los beneficios previstos originalmente.

Todos, de una forma u otra, están sumergidos desde hace varios años en el submundo del trabajo en negro y ya han aceptado sus reglas. Solo caerán los perejiles.

Enrique Pfaab
epfaab@diariouno.net.ar

Investigador. El fiscal Héctor Rosas fue designado por el procurador general de la Suprema Corte de Justicia.


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