Mendoza
Con 4 años de demora, entra en vigencia la ley de bolsas ecológicas
La ley que obliga a los súper e hipermercados a entregarlas de manera gratuita entrará en vigencia en unas dos semanas. Hay comercios que ya las ofrecen.
26-03-2009
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Cecilia Osorio cosorio@diariouno.net.ar
Dentro de dos semanas, los súper e hipermercados y negocios en general que no entreguen bolsas de materiales degradables gratis a sus clientes serán multados por no preservar la ecología.
El dato surgió luego de que el secretario de Medio Ambiente, Guillermo Carmona, confirmara que el Gobierno tiene listo un borrador del decreto reglamentario –se firmará en unas dos semanas– de la ley 7.319, que exige el uso de este tipo de recipientes y que está frenada hace cuatro años.
En Mendoza el tema volvió a instalarse en la opinión pública luego de que una publicidad mostrara una animación de cómo un pobre león que se comía una bolsa plástica moría. La publicidad intenta vincular esto con la inconsciencia de los ciudadanos y empresarios.
La falta de una norma en este sentido dejó a merced de los súper e hipermercadistas la elección de las medidas para mejorar la calidad del medio ambiente. Ejemplo de ello es la bolsa de tela reutilizable que venden algunas cadenas (van de $3 a $8) que si bien no se atiene a las cuatro categorías de materiales que por ley deben manejar los supermercados –degradable, biodegradable, oxibiodegradable e hidrodegradable (ver aparte)– impulsa una reducción del uso de las bolsas plásticas.
La norma que ahora se quiere reglamentar se inspiró en un proyecto del diputado Roberto Blanco (Concertación Plural) y recibió su sanción definitiva en el 2004 –se modificaron algunos de sus artículos en el 2007–, aunque nunca fue reglamentada para su cumplimiento. Incluso, según el concertador, “muchas provincias copiaron la norma mendocina que fue pionera en el país, Buenos Aires lo hizo este año, y hoy nos llevan la delantera en la problemática”.
Para Carmona, ahora serán los municipios quienes deban hacer que se respete la ley. “Una vez que se decrete la obligatoriedad que establece la ley, las comunas deberán lograr el cumplimiento”.
Según el diputado Roberto Blanco, este hecho tiene una contracara, ya que “por el retraso los municipios han perdido mucho dinero por no poder aplicar las multas”.
Lo que pasa en los súper e hiper
“La muerte del león nos tiene tristes a todos”. La frase que dijo al pasar un hombre mientras hacía la cola en la caja de un supermercado ilustra el gran impacto que tuvo en la sociedad mendocina la publicidad con la que la Jumbo salió a conquistar compradores de bolsitas de tela que quieran cuidar la ecología.
También en Vea se sumaron a esta cruzada y ahora desde la entrada hasta las góndolas, incluida la bolsa de plástico que el comprador se lleva a su casa, se concientiza sobre la “reutilización”.
“La gente usa plenamente las bolsas para la basura pero ese no es el inconveniente. El tema es que sólo se utiliza el 30% para la basura y el 70% anda por ahí contaminando la ecología”, confió Diego Mémoli, gerente de Marketing de Disco, Vea y Jumbo, quien agregó que “si las personas pusieran al menos un producto más en cada una de ellas se reduciría 25% la cantidad que por año sale a circulación”.
En el caso de Wal Mart y Carrefour, hace varios años que apuestan por las bolsas oxibiodegradables, es decir aquellas que son fabricadas con un aditivo que permite que se degraden en un breve lapso de tiempo.
Culpan a las multinacionales
Mientras que al momento de la sanción de la ley se puso reparos a los términos técnicos utilizados (degradación o biodegradación), a la inexistencia de estos productos, al costo, a la complejidad de la fabricación y hasta se afirmó que no existe laboratorio en el país que compruebe la degradación, para Blanco los motivos de la demora fueron dos. “Los proveedores de la materia prima, el polímero, con el cual se fabrica todo tipo de elementos plásticos, me vinieron a ver cuando la ley ingresó a la Legislatura para que interrumpiera su tratamiento. No querían que se dijera que los plásticos arruinaban el medio ambiente”, puntualizó el legislador. Y agregó: “Estos temas de fondo y pocos visibles, que sin embargo provocarán daños irreversibles , son dejados de lado por la coyuntura”.
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La historia de una postergación
El proyecto original de la norma sobre el uso de bolsas de materiales degradables debería haber entrado en marcha en el 2005, seis meses después de su sanción, pero las opiniones en contra que esa normativa suscitó hicieron que se cajoneara hasta el 2007, cuando tras su modificación hubo un intento de reglamentarla. Tampoco este impulso prosperó y por eso al día de hoy no se acata la obligatoriedad que ella establece para los comercios.
Los cambios que se le hicieron a la norma del diputado Roberto Blanco (Concertación Plural) se centraron en una ampliación de la normativa, que sólo permitía bolsas biodegradables. Con esta modificación, súper e hipermercados tendrían la opción de elegir bolsas biodegradables, oxibiodegradables, degradables e hidrobiodegradables.
Vea y Jumbo comenzaron en agosto de 2007 a practicar la modalidad que impone la norma: sus bolsas, además de la marca, informan que son degradables y tienen estampado el característico logotipo de flechas verdes en sentido horario (Wal Mart ya lo venía haciendo).
Si bien los distintos tipos de bolsas ecológicas no tienen una distinción notoria para la población, su diferencia radica en la cantidad de tiempo que demora la degradación del material. A lo sumo, a simple vista, los compradores sólo notarán que algunas bolsas son más finas que otras.
Debido a esta pequeña diferencia, el gobierno de Julio Cobos pretendía que cada fábrica de estas bolsas elaborara un logo con el que se distinguieran las diversas otras variantes. Por eso, a partir de la resolución de modificación de la ley 1.222 el Ejecutivo creó un registro de fábricas para que además de cumplimentar con la documentación y las certificaciones de organismos alimentarios presenten el logo que llevaría cada una.
Actualmente el Gobierno hace foco en cómo se certificará la calidad de las bolsas ecológicas.
El mundo del plástico y sus competidores
Desde el 2004, cuando salió a la luz el proyecto para que los empresarios mendocinos remplazaran las bolsas de plástico por las ecológicas hubo opiniones a favor y en contra por el costo de las mismas y las dudas sobre la resistencia de las bolsas al peso de los productos. Con el paso del tiempo las propuestas de contar con recipientes para cuidar la ecología se diversificaron y hay hasta bolsas top para las que quieren cuidar la imagen hasta en el supermercado, sobre todo en los mercados europeos.
Bolsas ecológicas fashion
El marketing ecológico da para todo y en Europa hay diseñadores que ya lanzaron bolsas de supermercado reutilizables de última moda y con precios altos como las de primeras marcas. Por ejemplo, el modelo Silky Pop, de Hermes, fabricado en piel de becerro, cuesta 711 euros; una bolsa de nailon de Consuelo Castiglioni vale unos 625 euros, una de lona orgánica de Stella McCartney cuesta 367 euros. Pero se puede optar por una más económica, de 11 euros: el modelo “Im not a plastic bag” (no soy una bolsa de plástico), de la diseñadora Anya Hindmarch, popularizada en internet a través de las subastas de e-bay.
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Proambiente. Algunos supermercados ya trabajan en campañas para disminuir el uso de las bolsas plásticas. Venden unas de tela que cuestan entre $3,30 y $7,99.
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Cruzada ecológica. Algunos supermercados ya concientizan sobre los beneficios de utilizar otro tipo de bolsas.
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La publicidad de la cadena Disco en la que se ve un león al que se le muere uno de sus cachorros por ingerir sin querer un trozo de plástico ya fue subida al popular buscador de video. Hasta ayer el comercial había sido visto más de 800 veces. Además de esta campaña, está prevista una en la vía pública con la misma idea ecológica.
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