La peor de las sorpresas descubrió el domingo a la noche Crispín Quispe (38), quien llegó a su casa de El Algarrobal y descubrió que un grupo de boqueteros le había desvalijado la casa. Los delincuentes se alzaron con $10.600 y varios electrodomésticos.
Cerca de las 21.10, el hombre de nacionalidad boliviana, luego de pasar gran parte de la jornada dominguera fuera de su casa, regresó a su domicilio, de calle Quintana al 1700. Venía alarmado por la llamada de un vecino, quien le aseguraba que le habían robado. Sin aire, el hombre ingresó en la vivienda y lo primero que descubrió fue un enorme hueco en la pared de una habitación.
Desesperado, el dueño de casa fue directo hasta el lugar en el que había escondido un sobre con $10.600 con la esperanza de que los delincuentes no lo hubieran encontrado.
Su presunción fue errada, los maleantes, seguramente con un dato concreto, habían dado con el sobre en el que la víctima juntaba todos sus ahorros. El desafortunado hombre no contó cuál era el destino de esa suma que guardaba celosamente. Además habían cargado con un televisor de 14 pulgadas, un DVD y dos equipos de música.
El caso fue denunciado en la Oficina Fiscal Nº14 de El Algarrobal. De inmediato se dispuso el trabajo del personal de canes y los perros llegaron hasta una casa ubicada a 150 metros de allí, pero no se halló a los moradores.