Al inaugurar el período de sesiones ordinarias del Congreso, la Presidenta se refirió a la crisis que atraviesa al mundo. No dio precisiones sobre acciones y el discurso tuvo un fuerte tono ideológico.
Al concurrir al Congreso, Cristina se vio obligada a cumplir con el protocolo, ya que el presidente de la Asamblea Legislativa es el mendocino. El contacto entre ambos fue mínimo y muy forzado.