Mientras Julio Cobos sea el vicepresidente, los colaboradores en el Senado de la Nación estarán a salvo de perder sus trabajos. La tropa más numerosa de mendocinos en el Gobierno nacional ocupa despachos del Congreso o sus anexos.
Igualmente, cuando los comprovincianos de la Cámara Alta comenzaron a enterarse de los despidos en el Ministerio de Infraestructura no pudieron mantener la misma tranquilidad que hasta hace unos pocos días.
“El jueves, el clima era muy tenso, ya vamos a ver qué pasa esta semana cuando volvamos al Congreso. No hay que desesperarse, hay que darles tiempo a las cosas para que se reacomoden”, reflexionó un cobista que permaneció en la Capital Federal unas cuantas horas más que el vice, quien retornó en automóvil a Mendoza el jueves en la mañana.
Ese día, a las 4.25 había votado en el recinto contra la línea de Cristina Fernández. Necesitaba un largo viaje para, entre otras cosas, comenzar a cranear cómo sigue su carrera política y principalmente cómo se reacomoda en el Gobierno para evitar una corrida general de sus colaboradores de los cargos que pudo conseguirles en diciembre, no bien asumió.
De los radicales que trabajan en el Senado, el secretario legislativo, Jorge Tieppo, ya pasó por una serie de presiones del peronismo para dejar el cargo. Una investigación judicial sobre su gestión al frente del Fondo para la Transformación y el Crecimiento fue el motivo que encontraron los kirchneristas para avanzar contra el malargüino.
Uno de los más interesados en que el despacho de Tieppo quede libre es Miguel Ángel Pichetto, presidente del bloque del Frente para la Victoria del Senado. Cobos con su voto privó al rionegrino de festejar una victoria del Gobierno en la Cámara Alta.
El gesto de Pichetto fue elocuente y sus manifestaciones posteriores más aún. Los cobistas mendocinos temen que ahora se recaliente la persecución a Tieppo como venganza.