Si nosotros no ganábamos (la votación en Diputados por las retenciones) la oposición iba a creer que se estaba empezando a desgarrar el gobierno elegido por el pueblo”.
Patricia Fadel, diputada nacional justicialista
Hegemonía agotada
Lo sucedido ayer en la Cámara de Diputados de la Nación termina de consolidar cambios sustanciales que se están dando en la vida política argentina. Tras más de cinco años de hegemonía del kirchnerismo en el poder sin fisuras, la ajustada votación muestra un agotamiento y que la sociedad, cuando un tema le interesa realmente, se expresa con contundencia.
Ya el hecho de que se haya llevado el asunto al Parlamento es un cambio de ciento ochenta grados en lo que venía sucediendo, pues hace años que nada importante se discute en ese ámbito, merced a esa hegemonía aludida.
La necesidad de debatir de cara a la sociedad lo que se había cristalizado en una resolución del Ejecutivo y tener que hacerle modificaciones para conseguir aprobación muestra un mejoramiento institucional notable de la Argentina.
Por otro lado, es encomiable la reacción de los dirigentes agrarios que instaron ayer a aceptar la derrota en la votación de su postura por un pequeño margen de 129 a 122 votos y contuvieron las posibles protestas alentando a sus seguidores a reconocer el valor de que el tema se haya llevado al Congreso y allí se polemizara abiertamente.
La ínfima diferencia a la hora de contar los votos, la dificultad para conseguir el quórum, muestran que el país tiene visiones múltiples de la realidad y que todas quieren expresarse y ser tenidas en cuenta. Que no se puede gobernar sólo para los deseos y concepciones de un grupo circunstancialmente mayoritario, sino que la Argentina es un país plural que requiere de consensos y acuerdos, dos elementos casi ausentes en la vida nacional de un tiempo a esta parte.
Finalmente, y rumbo al Senado, hay dos temas a tener en cuenta. La resolución 125 famosa tiene vigencia hasta octubre, con lo cual más allá de que la Cámara Alta apruebe sin modificaciones lo salido de Diputados, el debate volverá a aparecer en breve.
También no hay que dejar de observar y tener en cuenta que un sector clave de la economía nacional, el que está en el campo, ha dicho presente y mostró que tiene problemas que van más allá de las retenciones móviles.
Hace 10 Años
La figura del momento El mendocino carlos corvalÁn es el intendente del Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz, donde el viernes empezó, imprevistamente, el bello proceso natural de ruptura del glaciar Perito Moreno, una atracción para el turismo internacional y para la TV mundial. Corvalán se recibió de guardaparques y es un apasionado por la naturaleza, vocación que comparte con uno de sus hijos. Su historia se cuenta en las páginas 8 y 9 de esta edición.
Solá: “¿Quién te mandó, De Marchi?”
El ex gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, diputado por el PJ, acusó al demócrata mendocino Omar De Marchi de sustentar las versiones golpistas en su intervención, a las dos de la mañana, en la maratónica sesión por las retenciones. “¿Quien te mandó, De Marchi?”, vociferó Solá.
Con la voluntad no hacemos nada
El Ministerio de Seguridad debería atender más los pedidos de sus comisarios. La Comisaría 34 no da abasto con los robos que ocurren en su radio, sobre todo en la zona del Bombal Sur, Godoy Cruz, donde sus vecinos, que están organizados, sufren a diario el acecho de los delincuentes. El titular de esa dependencia tiene toda la buena voluntad, pero no los recursos para brindarles garantías a los sufridos vecinos.
Cacho Garay y su amigo “El Porfiao”
“...Así le pasó a mi amigo El Porfiao”, relató el humorista Cacho Garay en Radio Nihuil. “Se subió al micro y le dijo al chofer que lo bajaran en San Juan, aunque les porfiara que no quería bajarse. Luego de unas horas el hombre despertó en Córdoba, por lo que le reclamó al chofer: “¿Sabe quién soy yo, sabe cómo me dicen a mí?, El Porfiao”. El chofer le respondió: “¿A usted le dicen El Porfiao? ¿Cómo le dirán entonces al que bajamos en San Juan?”.
Escrachadores escrachados
El jueves, al llegar a su departamento de calle Rivadavia, el gobernador se encontró con el frente lleno de huevos. Cuando preguntó, le contaron que se había tratado de otra protesta estatal. La diferencia es que esta vez fueron los vecinos los que corrieron a huevazos a los escrachadores.