Mendoza
Un grupo mendocino que trabaja para democratizar la tecnología
Una veintena de expertos en computación crearon Lugmen, un proyecto que propone software libre para que mayor cantidad de usuarios puedan acceder a programas sin pagar licencias.
|
Ana Montes de Oca anamontesdeoca@diariouno.net.ar
Bajo el lema “La tecnología y el conocimiento deben ser propiedad de todos”, un grupo de mendocinos les hace la batalla a las grandes empresas que crean y venden los diversos programas de computación.
Lugmen –tal el nombre del grupo de usuarios de software libre de Mendoza– está formado por una veintena de técnicos y expertos en computación, y otro tanto de personas que, aunque no conozcan tanto de programas, apoyan el uso del software libre.
La diferencia entre software libre y privativo es principalmente que los códigos fuentes (o la receta de cómo funciona el programa) no es visible en aquel por el que se paga la licencia de uso.
“Es como la fórmula de la Coca Cola –descifra Fernando Rodríguez, miembro de Lugmen–: como no puedo conocerla, no me queda otra que comprarla. En cambio, el software libre te da la receta para que la Coca Cola te la puedas hacer vos”.
“Y es de mejor calidad”, asegura Cristian Giménez, otro de los miembros, al tiempo que explica que, al tener a disposición la receta, eso permite mejorar el programa continuamente, evitar errores y adecuarlo a las necesidades.
En definitiva, Lugmen –como los grupos que en todo el mundo difunden el uso de software libre– tiene como objetivo final “socializar” la tecnología que ya forma parte de la vida diaria.
Contra la piratería
Estos expertos se toman el trabajo de hacer la “autopsia” de los programas que se pagan, para así desarrollar procesadores de textos, administradores de correo, navegadores de internet, planillas de cálculo y todo lo que el usuario requiera, y además hacerlo compatible con los programas privativos.
Esto quiere decir que cualquiera que tenga una computadora puede tener todos los programas que son de uso frecuente sin pagar licencia y sin necesidad de caer en la piratería comprando copias ilegales.
Otro miembro de Lugmen, Alejandro Mansilla, explica que, a pesar de que el software libre es absolutamente legal, los usuarios continúan pirateando o, en el mejor de los casos, pagando las licencias “porque el software libre no tiene el aparato de marketing y propaganda que tiene Microsoft, por ejemplo. Y muy pocas personas saben que existe esta opción”.
De hecho, Linux, uno de los programas más conocidos de software libre y que es el equivalente al Windows, ya viene incorporado en algunas computadoras que se venden principalmente en los supermercados, “porque así los súper no tienen que pagar licencias y eso abarata los costos del equipo”, concluye Martín Dapás, otro “antilicencias”.
|
|
|
Los argumentos a favor
Según los expertos de Lugmen, los programas de software libre tienen muchas ventajas sobre aquellos por los que hay que pagar licencia. Entre ellas están:
l Son absolutamente legales: los programadores que desarrollan los diversos productos, ya sea que cobren o no, los patentan a su nombre para que las grandes empresas no les roben la idea, pero es legal hacer el número de copias que se quiera.
l Son tan fáciles de usar, o más, que cualquier programa de los frecuentemente usados. Esto porque, según explican, no están cargados de funciones inútiles, como otros a los que se les agrega comandos en cada actualización sólo para diferenciarlo de la versión anterior.
l No son atacados por virus, porque al ser libres y estar sus códigos-fuente a la vista de una gran comunidad de expertos, “no tiene sentido crear un virus para destruir un programa que cualquiera puede saber cómo se destruye. Generalmente, los que hacen virus lo hacen como un desafío, entonces con el software libre se pierde el interés”, explican los miembros de Lugmen.
l Dan mayor privacidad a los datos, ya que al ser programas creados por diversos programadores y no por una empresa, no se utilizan para vender información. “Además, si uno vive en un barrio donde todas las casas tienen enormes ventanas donde se ve todo, nadie va a espiar al vecino, porque sabe que también lo pueden espiar a uno”, precisan.
l Son compatibles con todos los programas privativos. No es necesario tener en la computadora Word para recibir un texto de un programa de software libre, porque se guarda con diversos formatos.
l Son de mejor calidad porque, al tener la receta, cualquier experto que descubra una falla o idee una forma de mejorarlo lo va a hacer. Y en el caso de quienes no entienden nada de computación, todos los programas vienen con el nombre de su creador. Así que uno le manda un mail explicándole la falla o la duda e inmediatamente el programador lo responde.
l Los expertos de Lugmen asesoran sin cobrar sobre cómo conseguir estos programas en www.lugmen.org.ar
|
|
|
|
|
¿Utópicos? Fernando Rodríguez, Cristian Giménez y Martín Dapás, tres de los gestores de la iniciativa Lugmen.
|
|
|