Una oportunidad para Celso Jaque
Señor director:
Me parece respetable (ya que tiene todo su derecho a expresarla) la opinión del lector Héctor Massat publicada en esta misma sección el sábado 15 de diciembre, aunque de ninguna manera comparta los conceptos vertidos en la misma.
No habiendo transcurrido ni siquiera una semana de la asunción del nuevo gobernador y sin haber aún conformado todo su elenco gubernamental, me parecen temerarias las afirmaciones de mentiroso que le adjudica.
En todo conjunto de hombres y mujeres hay buenos y malos, es decir, que no todos son buenos ni todos son malos. Pertenecer a un sector político (lafallista), en este caso, que no sea del agrado de quizá muchos mendocinos, no quiere decir que en ese sector no haya hombres y mujeres probos y honorables, a los que se los pretende estigmatizar para no permitirles asumir cargos de alta responsabilidad, con el agravante de poner en vigencia un desafortunado eslogan de los años ’70 de “fulano al Gobierno y mengano al poder”, que significa una grosera afrenta hacia el nuevo gobernador, de la cual ninguno de los habitantes de Mendoza tiene derecho a proferir.
Es indudable que para algunos mendocinos llama la atención o sorprende la designación de un extrapartidario en el Ministerio de Seguridad, seguramente por no tener en cuenta que el justicialismo concibe enfrentar la inseguridad en el marco de políticas de Estado, donde todos y cada uno de los mendocinos debemos contribuir para erradicarla. En concordancia con esa concepción sobre esta problemática es que el gobernador ha consensuado ideas con variados actores e instituciones de la vida pública mendocina, confluyendo en un acuerdo con caracterizados dirigentes del Partido Demócrata, que generosamente han brindado su colaboración. En un tema tan sensible y de dolorosas e irreparables consecuencias para todos los habitantes de nuestra querida Mendoza, sería oportuno que los mendocinos expresáramos un mensaje más esperanzador, observando “el vaso medio lleno” y brindando un voto de confianza para que las autoridades del Ministerio de Seguridad puedan ejercer sus delicadas funciones con el respaldo de su comunidad.
Afirmar no estar de acuerdo en tan alto porcentaje respecto de la conformación del gabinete escapa a toda lógica, por cuanto no se puede aseverar semejante prejuicio, ya que todavía no hay el tiempo mínimo necesario de gestión que permita emitir un juicio de valor.
El hecho de que no se conozca a los ministros no tiene mayor relevancia, quizás algunos todavía “no caigan” en que el actual gobernador para conformar su gabinete ha preferido “dar hombres y mujeres a los cargos y no cargos a hombres y mujeres”, lo que merece, por lo menos, que le tengamos un poco de paciencia y confianza; apostar lo contrario es favorecer la delincuencia y perjudicar a toda Mendoza.
Luis Álvarez
LE 8.028.751
Mujeres
Señor director:
Tal vez porque viví mi infancia y mi adolescencia en una época en que la mayoría de las mujeres se dedicaban a tareas domésticas, priorizando el rol de madres, reinando en sus hogares, cosiendo, bordando y cocinando para su familia es que ahora, a mis 53 años, me encuentro un tanto desconcertado por la situación actual.
Me refiero a que hace unos años las mujeres hacían tareas de mujeres. Las maestras eran mujeres, las peluqueras de damas eran mujeres, las modistas de damas eran mujeres y las que lavaban y planchaban eran mujeres.
Las mujeres representaban la dulzura y la feminidad. Las mujeres eran el amor y la ternura, las que nos planchaban el guardapolvo blanco para ir a la escuela, las que les ponían almidón a los cuellos de las camisas y estaban atentas a que no les faltara un botón o si se había roto una ballenita, las que estaban siempre en casa, esperándonos con una sonrisa. Las que nos arreglaban la cama, nos ponían sábanas limpias y nos ordenaban la ropa.
Cómo cambiaron las cosas. Hoy, hay mujeres que dirigen partidos de fútbol masculinos, hay boxeadoras, choferes de micros, de taxis, de máquinas viales.
Esto así no va. Si hasta han adquirido el derecho de fumar y decir malas palabras en público. ¡Hasta llevan preservativos en las carteras y se emborrachan! Esas atribuciones eran exclusivamente masculinas. Nosotros, los verdaderos machos, no queremos que usen pantalones: ésa es una prenda masculina. Queremos que vuelvan la minifalda y el minishort, y que se aguanten los piropos y el acoso, para eso son mujeres.
¿Alguien imaginó alguna vez tener un ministro de Defensa mujer? ¿Cómo se sentirán nuestros rudos militares teniendo una “jefa”?
¿Alguien imaginó alguna vez que el pueblo eligiese a una mujer como presidente de la Nación? ¡Epa! Qué hubieran dicho el general San Martín, Belgrano, Sarmiento, Moreno y todos aquellos hombres que hicieron grande a nuestra Patria, o que al menos lo intentaron.
Hace unos días se me llenó el vaso cuando me enteré de que nuestra querida y tradicional “Fragata Libertad”, ¡por primera vez tuvo como tripulantes a... mujeres!
Los hombres de este país, ¿hasta cuándo vamos a soportar semejante atropello y avasallamiento?
¿Es que acaso se acabaron los machos ? ¡Vamos muchachos! Levantemos nuestras banderas y hagámonos respetar de una vez por todas. ¿O es que idolatramos a Florencia de la V y bajamos los brazos? Agarremos los rebenques y pongamos las cosas en su lugar.
Convoco a todos los hombres de bien de este bendito país a que hagamos algo para no permitir que nuestras dulces damas ocupen nuestros lugares, al menos por respeto a la tradición, por nuestro orgullo, por nuestras raíces.
Hoy no se sabe si a una dama se le debe regalar flores o una botella de whisky.
Basta de hombres que quieren ser mujer y encima se visten de mujer y además actúan como mujer. Que la mujer vuelva a cumplir sus roles, entre ellos, el de satisfacer nuestros más bajos instintos.
De seguir así, dentro de poco desaparecerá nuestro bien ganado mote de macho argentino.
He dicho.
Horacio Torres
DNI 11.136.168