Mientras continúa festejando la obtención de su cuarto título consecutivo en el Abierto de Estados Unidos, el tenista suizo Roger Federer ya puso sus ojos en un nuevo desafío para el año próximo: los Juegos Olímpicos de Pekín.
Federer fue cuarto en los Juegos de Sidney 2000 y quedó eliminado en la segunda ronda de Atenas 2004.
“La temporada 2008 será un año olímpico para mí, así que estoy muy entusiasmado y espero poder hacerlo mejor esta vez”, dijo el suizo, de 26 años, tras derrotar al serbio Novak Djokovic.
A pesar de las últimas derrotas, Federer considera la participación en los Juegos Olímpicos como uno de los puntos salientes de su carrera. “Cuando jugué en Sidney pensé que era una sensación increíble. Fueron dos semanas de tanta felicidad en mi vida, que no podía creerlo”, comentó. “Además, mi novia estaba ahí, así que fue genial”, señaló con referencia a la ex tenista Mirka Vavrinec, que en la actualidad es su representante.
La medalla dorada olímpica y el trofeo del Abierto de Francia son los únicos galardones importantes que aún le son esquivos al máximo exponente mundial del tenis.
Pero el 12 veces campeón de torneos del Grand Slam no quiso poner demasiada presión sobre sí mismo para ganar el histórico evento en el polvo de ladrillo de Roland Garros.
“El Abierto de Francia es un objetivo mayor, pero no voy a sacrificar todo por eso. Honestamente, el Abierto de Estados Unidos se convirtió en mi segundo preferido después de Wimbledon”, señaló.