Dos franceses recorren el mundo recolectando botellas de vino que luego subastarán con fines solidarios: lo recaudado estará destinado a aportar contra el hambre en el mundo.
La singular iniciativa la realizan Nicolas Beausset, de 32 años, vinculado con el comercio vinícola, actualmente radicado en España, y Geraldine Reinhold von Essen, de 30, operadora turística. Ambos se tomaron un año sabático y, a la par de profundizar conocimientos en sus actividades, recorren los países vitivinícolas buscando vinos que subastarán en Barcelona, una vez que concluyan el periplo.
El proyecto, denominado “Vinos sin fronteras”, cuenta con el apoyo de firmas ligadas a la industria. Y la totalidad del monto que recauden será destinado a Acción contra el Hambre, una ONG que lucha contra el flagelo en África y Sudamérica.
“El vino permite compartir y, rescatando ese valor, también puede contribuir a ayudar a la gente”, expresó Beausset, nacido en Borgoña.
Ambos se consideran “trotadores” del mundo y comenzaron su experiencia en China. Luego, tras recorrer países de Oceanía y Sudáfrica, recalaron en la Argentina tras haber estado en Chile. En estos últimos dos países cuentan con el apoyo de Andes Wines.
Beausset no sabe aún cuantas botellas recolectarán –llevan 60 y son trasladadas a través de un auspiciante–, ni cuánto dinero podrán obtener en la subasta. “Contamos con vinos que van de 15 euros a 200 euros la botella”, expresó. Y también tiene esperanzas de efectuar un aporte más que importante.
En cuanto a Acción contra el Hambre es una fundación que se creó hace 80 años y tiene filiales en varias partes del mundo. “Aquí se trabaja principalmente en Tucumán a nivel de alimentación y educación; ambas deben ir unidas para acotar el ciclo de la pobreza”, sostuvo.
En Mendoza fueron alojados en las bodegas Altavista y Tapiz y han recorrido Chandon, O.Fournier, Renacer, Nieto Senetiner, entre otras. Ahora van a San Juan y desde allí a Cafayate, Salta. Desde la provincia salteña se trasladarán a Tucumán.
Acerca de vinos, Beausset expresó que por su actividad tenía referencias –aunque limitadas– del vino argentino.
“Y es una sorpresa que la mayoría de los vinos tienen muy buena calidad y a un precio muy interesante”, dijo. “En Francia no se encuentran”, acotó su compañera de aventuras.
“El Malbec es muy bueno pero también hemos probado otros vinos de gran calidad y blancos interesantes”, añadieron.
Geraldine, operadora de excursiones y senderismo, expresó, a su vez, que “se nota que el turismo del vino comienza a desarrollarse”, pero subrayó que “hay mucho camino por recorrer”.
Dijo que “falta un poco de organización” y que la señalización es deficiente. “Se nota que las bodegas tienen ganas de hacer cosas sobre el turismo. Y Mendoza ya es una capital del vino. Ahora la gente sabe dónde está Mendoza. Y creo que ese es un punto para aprovechar”, recomendó Nicolas.