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Lunes 7 de Mayo de 2007  
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Los enigmas de futuro cercano
Mientras el Gobierno acelera el gasto y emite para comprar dólares, no se prepara para un cambio en el escenario mundial que le puede restar recursos.

Rodolfo Cavagnaro
info@diariouno.net.ar

El Gobierno sigue empeñado en sostener a cualquier precio el peso devaluado y, además, centrado en su estrategia de acumular dólares de reservas. El presidente Kirchner está convencido de que “billetera mata galán” y, hay quienes aseguran haberlo escuchado decir que no va a parar hasta que el BCRA acumule unos 50.000 millones de la moneda estadounidense.

La acumulación de reservas es algo que están haciendo todos los países emergentes, que en la década de los ’90 padecieron de los efectos de un alto endeudamiento. Incluso, la mayoría canceló sus deudas con el FMI y aprovechó la baja de tasas para reestructurar sus vencimientos a más largo plazo y con mejores tasas.

Mantener el peso devaluado para darle competitividad a la economía es una estrategia dudosa, pero hay que reconocer que ha sido utilizada con éxito por varios países en el pasado y debe manejarse con mucho cuidado.

Ambas estrategias conjuntas requieren de una definición común: hay que mantener bajo control la inflación, porque de lo contrario todo se torna estéril. Asistimos a un ciclo negativo del dólar, que está reflejando los problemas económicos de EE.UU. Pretender mantener la moneda devaluada frente al dólar, en un momento en que éste se devalúa frente al resto, exige un costo muy elevado. La única manera de hacerlo en forma genuina es comprando dólares en el mercado con pesos excedentes que conforman el superávit fiscal. Además, para que dicha devaluación sea realmente competitiva, debe complementarse con otras medidas políticas y una de ellas, la fundamental, es no generar inflación. Y hoy el Gobierno está generando este efecto por medio del elevado nivel de gasto público y las regulaciones distorsivas que, además, ya están provocando desabastecimiento.

La acumulación de reservas, por otra parte, requiere un elevado superávit fiscal, que permita absorber el grueso del excedente de divisas que ingresan a nuestro país. El Gobierno ha exacerbado el nivel de gasto de tal manera que el superávit está muy cerca de desaparecer, y esa sería una señal muy peligrosa.

Además, requiere reconocer las circunstancias que mueven tamaño flujo de divisas. Es que, además del superávit comercial, Argentina recibe dinero de inversores que, con una gran liquidez, buscan oportunidades de negocios y esa oportunidad está en los títulos públicos. Mientras Brasil o Chile tienen bonos que rinden entre 5 y 5,5% anual, los bonos argentinos tienen un piso de 8,8% y algunas series superan el 12%.

El futuro va pintando
Es probable que, a más tardar el año que viene, el escenario mundial experimente cambios y si el Gobierno nacional no toma nota de esto pueden sobrevenir problemas.

En principio, y por ciertos riesgos inflacionarios que ya van perfilando en la Unión Europea, varios analistas económicos ya prevén una revaluación del dólar hasta un nivel de, al menos, 1,30 para fines de este año o el primer trimestre del año próximo, como máximo.

Por otra parte, el crecimiento del mundo es probable que se tome un respiro y presente un ciclo más amesetado, lo que influiría en una baja de los precios de las commodities.

Todo esto implicaría la necesidad de prever menos ingresos por exportaciones, salvo mayores volúmenes, pero todo confluiría en menos ingresos por retenciones a las exportaciones. Dada la importancia que esto tiene en los recursos del Estado, éste debería ajustar su nivel de gasto para no caer en déficit.

Pero como la tasa de inversión no crece, tampoco es esperable que la tasa de crecimiento interna se mantenga en estos niveles y es probable que se retraiga hasta un nivel de 5% para el año próximo, y esto traerá algún crecimiento del desempleo y una caída de la recaudación, que también obligará a realizar ajustes en los niveles del gasto.

Hoy la Nación está jugando con fuego con el superávit mientras que el conjunto de las provincias presentará un déficit consolidado cercano a los 6.000 millones de pesos.

Todos queremos que nos vaya bien, pero las acciones y las medidas que está tomando el Gobierno ponen en riesgo ese deseo de todos los argentinos.





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