Del análisis de las muestras sometidas a datación surge que las estalagmitas colectadas interrumpieron su formación entre 15.000 y 16.000 años antes del presente, indicando de esta manera la existencia de grandes cambios climáticos, todos ellos registrados en las formaciones mineralógicas de la caverna.
“En los anillos más interiores se lee dónde estaba el norte magnético (paleomagnetismo) y se lee si el clima de la superficie era más húmedo o más seco. Las cavernas guardan mucha información de los cambios climáticos ; hay investigadores franceses y belgas que están pidiendo pista para seguir esos estudios”, aseguró Benedetto.