Mendoza
Hace 20 años el papa Juan Pablo hizo su única visita a Mendoza
Fue el martes 7 de abril de 1987, como parte de una gira por Argentina y Chile. Se inauguró el Monumento a la Santísima Virgen y unos 400.000 fieles oyeron su homilía en Guaymallén.
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Ariel Sevilla asevilla@diariouno.net.ar
El abstracto monumento a la Santísima Virgen María, ubicado en la intersección de los accesos Este y Sur en Guaymallén, no posee plaqueta identificatoria alguna que indique quién fue su autor y cuándo se realizó. Sin embargo, además de concreto punto de referencia, es por derecho propio y por Ley Nº 6.423 de 1995 un Lugar Histórico de la Provincia.
Hace 20 años, el 7 de abril de 1987, ese sitio convocó a unos 400.000 fieles llegados de todo Cuyo para escuchar el mensaje del papa Juan Pablo II (Polonia, 18 de mayo de 1920-El Vaticano, 2 de abril de 2005). Esa única, fugaz visita que el Pontífice realizó a Mendoza fue parte de una gira por el país y Chile (había estado en Buenos Aires el 11 de junio de 1982, mientras Gran Bretaña y Argentina se disputaban las Malvinas).
Juan Pablo estuvo apenas tres horas en esta tierra, pero aquella jornada fue histórico por el simple hecho de su presencia. En el acto litúrgico, que comenzó pasadas las 17 luego de que descendiera del “Tango 02” en el Aeropuerto El Plumerillo, el santo visitante conmovió a su grey al destacar la paz entre Argentina y Chile, exhortar a bregar por “un mundo más humano y cristiano” y defender la familia oponiéndose a la “desintegración del matrimonio”, según reseñó Los Andes el 8 de abril.
Jornada con sabor a Vendimia
El único Papa que alguna pisó Mendoza aterrizó a las 16.45 de aquel martes feriado. Venía de Viedma (Río Negro) y al bajar del avión fue recibido por 200 cantantes de varios coros, ensamblados por Felipe Vallesi, que interpretaron una canción de cuna polaca y Virgen de la Carrodilla.
Lo esperaban Cándido Rubiolo, arzobispo de Mendoza, y sus pares de San Rafael, San Juan y San Luis; los gobernadores Felipe Llaver y del resto del Cuyo; autoridades legislativa, judiciales y militares, y miles de fieles.
Cerca de las 17, Juan Pablo transitaba en el célebre Papamóvil por el Acceso Norte rumbo al Predio de la Virgen. A la vera del camino, más files fervorosos y, como íconos locales, los carros alegóricos que un mes antes habían llevado a las reinas departamentales de la Vendimia.
Ya en el palco que se levantó en el cruce de los accesos, su Santidad recibió aplausos y voces que exclamaron: “Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo!” y “¡Viva el Papa!”. Hubo lágrimas de emoción, pañuelos celestes, blancos y amarillos y ofrendas de frutos típicos de la región.
Tras una misa, el Papa se dirigió a la multitud con palabras antibelicistas posconflicto por el Beagle. Expresó que ese viaje, por Argentina y Chile, pretendía ser “un servicio pastoral de acción de gracias al Príncipe de la Paz, que os protegió contra la fuerza destructora de las armas, y os iluminó para seguir el camino de la negociación y del diálogo…”.
Asimismo, expuso su rechazo “todo lo que degrada y deshumaniza”, refiriéndose en concreto al aborto y el divorcio.
“Esta celebración, en Mendoza, es muy hermosa”, manifestó Juan Pablo antes de terminar la ceremonia. El camino de vuelta al Aeropuerto estuvo nuevamente acompañado por miles de personas que, lo despidieron con el mismo júbilo y fervor que le habían demostrado al momento de la histórica, inolvidable bienvenida.
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El arribo. Juan Pablo II llegó a Mendoza a las 16.45, en el “Tango 02”, que lo traía de Viedma.
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Multitud. Autoridades y miles de fieles esperaban al Papa en El Plumerillo.
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Seguridad. Juan Pablo II viajó hasta el Predio de la Virgen en el Papamóvil.
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