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Viernes 6 de Abril de 2007  
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Arancibia ofició la Misa del Señor en un hospital
En el hall del Central realizó el rito del Lavatorio de los Pies a enfermos, sus familiares, médicos y enfermeros.

Fabián Sevilla
fsevilla@diariouno.net.ar

La Misa del Señor tuvo anoche un escenario diferente al de todos los años: el hall del Hospital Central. Como cada Jueves Santo, sumó el Lavatorio de los Pies a cargo de monseñor José María Arancibia, arzobispo de la provincia, quien esta vez lo hizo a pacientes, familiares y personal hospitalario. No hubo funcionarios.
La ceremonia recrea la Última Cena, en la que según los evangelios Jesús entregó su cuerpo y sangre a los discípulos, representados en el pan y el vino. También lavó sus pies, por cual se lo considera el Día de la Caridad. De ahí la decisión de mudar la misa de su sitio habitual, la catedral de Loreto.

“Incluimos el gesto de Jesús para expresar su amor sincero y humilde y la entrega de su vida completada en la cruz. Desde la fe, no sólo admiramos estos gestos, sino que gustamos sentirnos muy queridos, perdonados y sanados, convidados a compartir esa compasiva entrega por los demás. Por lo tanto, acercar esta celebración cristiana al lugar donde tantos hermanos sufren, buscan la salud y se procura servirlos, significa expresar toda nuestra confianza en la fuerza de este misterio”, explicó Arancibia durante su homilía.
“Esta celebración aquí nos acerca a tantos hermanos y hermanas que sufren y buscan remedio o alivio, por lo general en situación de pobreza y gran soledad –consideró–. Merecen un servicio amable, paciente y afectuoso. Al lavar sus pies, expreso el compromiso que tenemos con todos ellos, y que debe crecer aún más. Así como agradecer a familiares, profesionales y empleados de la salud, que trabajan a favor de los enfermos”.

“Al dolor se agregan condiciones de injusticia o falta de consideración, que podemos y debemos cambiar –añadió–. La asistencia en salud es uno de los requisitos del bien común, que ciudadanos y dirigentes hemos de cuidar con mayor empeño. Y si bien ésta es una obligación de la gestión política, la Iglesia quiere seguir iluminando y animando desde la palabra de Dios y desde la Eucaristía. Es un sagrado deber hacia enfermos y pobres que tienen los voluntarios, profesionales y dirigentes”.

Tras estas palabras, procedió a lavar los pies de 12 pacientes, empleados y directivos del hospital. Fue la primera vez que en el rito presidido por el arzobispo participaron mujeres, algo que se realiza desde hace mucho en las parroquias.
Fue un momento vivido con mucha emoción por todos, pero especialmente por los elegidos. “Es un privilegio: me siento una elegida de Dios y estoy muy feliz porque creo que con ello él me considera un apóstol”, comentó Amanda Pereyra, empleada de limpieza del Central.

Por su parte, José Trujillo, administrativo del nosocomio, señaló: “Vivo esto con gran satisfacción. Represento a todos los empleados, quienes a través mío reciben esta bendición”.



Cambios

Por primera vez la Misa
del Señor se realiza fuera de la catedral de Loreto.


También es la primera vez que en la tradicional ceremonia del Lavatorio de los Pies presidida por el arzobispo participaron mujeres.



Escenario. La misa en el hall del Central convocó a más de 200 fieles.

Emocionante. Imitando a Jesús, Arancibia lavó los pies de 12 personas: enfermos, empleados y médicos del Central.


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