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Miercoles 14 de Marzo de 2007  
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Recupera identidad hija mendocina de dos desaparecidos
Se reconoció en la foto de un bebé desaparecido en 1977. Hace 20 días le sacaron sangre para la prueba de ADN. Se la entregaron ayer. Creció diciendoles papá y mamá a quienes no lo eran.

Catherina Gibilaro
cgibilaro@diariouno.net.ar

Una docente de 30 años recibió ayer, de manos del juez federal Walter Bento, las pruebas de ADN que demuestran que sus padres son desaparecidos, y no el hombre y la mujer a quienes ella siempre llamó papá y mamá.

Se trata del primer caso en Mendoza en el que se comprueba la apropiación ilegal de bebés durante la dictadura.

Los padres biológicos de la joven (cuya identidad actual se mantienen en reserva) eran Alfredo Manrique, oriundo de San Juan, y su esposa, Laura Terrera.

Ambos fueron secuestrados por grupos de tareas en la terminal de ómnibus de Mendoza en 1977 y actualmente figuran en la lista de desaparecidos. Fue cuando llegaban en micro con la chiquita Rebeca Celina en brazos –tenía entonces 8 meses– desde la vecina provincia de San Juan.

La nena nació en Mendoza el 8 de noviembre de 1976. Casi 30 años después caminaba casualmente frente a los Tribunales Federales, donde había una manifestación de familiares de desaparecidos, y vio en una pancarta la foto de una mujer y de una bebé, a quien reconoció: era ella misma. Hace 20 días, la joven, maestra, se hizo la extracción de sangre, cuyas muestras fueron enviadas al Banco Nacional de Datos del Hospital Durán (Buenos Aires) y allí fueron analizadas. El lunes, el juez Bento viajó a retirarlas personalmente.

La audiencia para informarle sobre el resultado de un tema tan delicado fue pautada para ayer.

Cerca de las 13, y acompañada por su novio y otra mujer, llegó al tercer piso de Tribunales Federales, donde funciona la secretaría F, que se dedica exclusivamente al tema desaparecidos.

Bajó del ascensor con su guardapolvo blanco, se lo sacó apresuradamente y luego habló con las dos abogadas del Movimiento Ecuménico Derechos Humanos (MEDH) que estaban esperándola desde más temprano. Desde el hall central se encaminaron rápidamente hacia la secretaría F, donde la causa por la desaparición de los padres de la joven se instruye desde hace dos años por los padres de ellos.

El magistrado, atento a la cuestión delicada que se planteaba, decidió que la reunión se llevara a cabo en dicha secretaría.

Por su parte la chica pidió que al momento de conocerse el resultado estuviera con el juez únicamente acompañada por su novio y las abogadas Bibiana Beigel y Katia Troncoso. Por momentos ingresó la fiscal federal Alejandra Obregón.


El momento más dramático
Le correspondió al juez Walter Bento la delicada misión de comunicarle que de la prueba de ADN surgió que no es hija del matrimonio que la crió a lo largo de 30 años.

La reacción de la joven ante esta información no se pudo saber dado que todo ocurrió a puertas cerradas, sin embargo trascendió que fue un momento sumamente emotivo.

También se supo que el padre que la anotó con su nombre actualmente está muerto, no así la madre.


Abuelas guardan silencio
Las Abuelas de Plaza de Mayo optaron ayer, en ausencia de Estela de Carlotto, guardar silencio sobre este hecho al ser requeridas por UNO. Según dijo una de las secretarias, hablarán “recién mañana (por hoy) una vez que tengan por cierta la información”. Hace tres semanas, y en conocimiento de que este caso estaba a punto de revelarse, vino a Mendoza la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

UNO se comunicó en ese entonces con la entidad y Carlotto confirmó a través de su secretaria que efectivamente había estado “en Mendoza por problemas institucionales” pero que no hablaría al respecto porque así se lo había pedido la Justicia.

La joven no tomó contacto con Carlotto.



Secuestrados en 1977

La historia de Rebeca Celina Manrique Terrera tiene un antes y un después. A partir de ahora conoce sus orígenes y quiénes eran sus padres.

Pero la lucha por llegar a la verdad la comenzaron los familiares de sus progenitores, Alfredo Manrique, estudiante en ese entonces en la Facultad de Ciencias Económicas, y su esposa Laura Terrera, quien era docente.

Cuando los secuestraron el 20 de junio del 1977, la pequeña Rebeca Celina, de 8 meses, estaba en brazos de su madre.

Las familias Manrique y Terrera , junto al Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos y el abogado Pablo Salinas, se constituyeron en querellantes en la causa.

Fueron numerosas las marchas a las que nunca dejaron de concurrir los familiares de Laura.

A su hermano Raúl, no obstante las inclemencias climáticas y hallarse postrado en silla de ruedas, siempre se lo solía ver en las escalinatas de los Tribunales Federales pidiendo saber el destino de sus seres queridos. Y a su lado, una gran fotografía de su hermana y su sobrinita Rebeca cuado era bebé.

Según se supo, la joven que hoy recobró su verdadera identidad habría pasado casualmente por el lugar y se reconoció en la foto de la bebé. Era igual a la que estaba guardada en su casa, hecha en la misma época.

Esto la habría alertado sobre sus posibles orígenes.

De allí su pedido de ADN, que ayer le posibilitó saber a ciencia cierta quiénes eran sus padres.

Es el caso número 87 de recuperación de la identidad de bebés apropiados ilegalmente durante la dictadura.



A la espera. Celina, quien es maestra, ayer, en los Tribunales Federales, antes de conocer su verdadera identidad.

Incesante. Hace poco, la mujer pasaba de casualidad por los Tribunales Federales y se detuvo a ver esta pancarta. Se sorprendió porque la beba de la foto, llamada Rebeca, era idéntica a ella misma de bebé. La prueba de ADN confirmó que esa Rebeca era ella misma. El hombre sentado al lado de la pancarta resultó ser su tío.


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