El ex subsecretario de Relaciones con la Comunidad del Ministerio de Seguridad Gabriel Conte pagó parte de sus estudios trabajando en el Cementerio de la Capital, limpiando tumbas y lustrando plaquetas. De aquellos días, al actual funcionario de la DGE no sólo le quedó el haber obtenido su título secundario, sino también una serie de anécdotas y de personajes que plasmó en un libro titulado Trece cuentitos profanos. En sus páginas describe el todos los días del camposanto con algo de poesía y humor.