Aun cuando no haya en Mendoza una fauna literaria claramente indentificable, Gabriel Conte vendría a ser un espécimen raro en este zoo particular. Político radical, ex concejal, ex candidato a intendente por Guaymallén y actual subsecretario de Relaciones con la Comunidad del Gobierno provincial, Conte no ha abandonado nunca su filiación con la escritura, y de ello dan cuenta los cuatro libros que ha editado en los últimos seis años. De Cajón de sastre (poemas y cuentos) a este Abretesésamo de edición reciente, además, el político y escritor ha recorrido un camino casi se diría prolífico. Abretesésamo fue planeado como un libro de poesía erótica (incluso un título que Conte había manejado anteriormente era Su Sur) pero el autor se permite, en el volumen definitivo, algo más que eso. Son poemas que tanto pueden hablar del cuerpo como de las verdades reveladas en la distracción de lo cotidiano. Así, las páginas descubren de pronto un cuerpo femenino deseado con ardor eternamente adolescente o ironías sobre la política, la historia y la religión. Conte no oculta en Abretesésamo algunas influencias que dejan oír su impronta, entre las cuales la del mendocino Rodolfo Braceli suena con más intensidad. De él toma Conte la mirada a la vez mitificadora y risueña de lo real, así como el lenguaje que mezcla deliberadamente lo coloquial con lo engolado, algo que produce una rítmica constante. La musicalidad que los poemas persiguen a veces juegan alguna mala pasada y el resultado es previsible (Y renovadamente repetir / Y repetir / Y repetir). Pero mayormente, cada texto es un tobogán, erótico o no, humorístico o no, que el lector no puede abandonar hasta que el recorrido concluye. Esa virtud es producto de un trabajo que, probablemente, quita espesor y densidad a los poemas. Pero como casi siempre la excusa es lo físico, la vertiente erótica de Abretesésamo cumple su cometido. Hablábamos del humor, y con éste, Conte suple las búsquedas filosóficas. Así, más de una vez, los versos conducen hacia esa chispa en la que habrá de decirse una sentencia que arranque una sonrisa, casi nunca inocente, en un caso poco frecuente para la lírica local. Abretesésamo (que incluye un prólogo amistoso de Reynaldo Sietecase) no pretende excederse de sus páginas para dar todo de sí. Si Conte quiso, a su manera, homenajear al sexo y los placeres con un volumen, lo consigue del mejor modo: el libro es como una noche apasionada con una muchacha desconocida. Esa que a la mañana siguiente se ha marchado, quizá sin dejarnos el corazón, sino su sudor, secándose en las sábanas.
Fernando G. Toledo