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domingo 13 de agosto de 2017

Una elección clave para la economía

El resultado de estas PASO será clave para que los mercados sigan financiando el gradualismo y consolidar el proyecto macrista.

El escenario ideal para el mundo económico parece ser hoy aferrarse a las proyecciones oficiales: un empate técnico que permita alentar la expectativa de que en octubre el Gobierno podría finalmente ganarle a Cristina. No es un dato menor saber finalmente cómo queda posicionado Massa. Si logra romper la polarización contra lo que dicen la mayoría de los sondeos, y su caudal de votos lo acerca a los primeros dos, (si hubiera una elección partida en tercios) intentaría Massa quedarse en octubre con el voto útil en cualquier escenario: o para captar los votos opositores a Macri para ganarle al Gobierno si a Cristina le fuera mucho peor de lo que se dice o para sumar los votos contra Cristina si la fórmula de Cambiemos hiciera agua en la provincia.

Todo demasiado complicado para una economía que, además de surfear los problemas de fondo con el déficit y la inflación, ahora está amenazada por una creciente tensión cambiaria. De agravarse la corrida con los resultados de hoy, pondría en peligro la incipiente reactivación de la actividad y el consumo que comenzó a percibirse en junio y julio en varios sectores.

Los problemas de fondo no desaparecieron. La reactivación que finalmente llegó contra los números muy malos de la economía 2016, permite alentar mejores expectativas. También el resultado de hoy será determinante para que los mercados sigan financiando el gradualismo en 2018 y 2019. Será decisivo para consolidar a Macri como proyecto de poder a mediano plazo, no solo una transición.

El país experimentó en los últimos dos años un cambio de modelo que eliminó distorsiones de la economía, como el cepo cambiario, las restricciones al comercio exterior y las retenciones agropecuarias. Una etapa que modificó el vínculo del poder con la sociedad y abrió una perspectiva de crecimiento para algunos rubros. Pero que también derivó en un período de alta inflación y retracción de la actividad, marcado por el ajuste tarifario, la devaluación del peso, el déficit fiscal y un creciente endeudamiento.

El tiempo de la recuperación para la industria y el empleo comenzó a experimentarse recién en los últimos meses y de manera dispar, con sectores que aún no ven bondades en los tiempos del gradualismo y alimentan el reclamo opositor. Pero así como las encuestas revelan que la realidad no cumple con sus expectativas, también señalan que la mayoría proyecta un futuro mejor.

Con esa imagen que atraviesa a la sociedad, el Gobierno pone hoy a examen su gestión. Y es que más allá de que el turno electoral sólo sea una primaria legislativa, es la propia dinámica de la campaña la que llevará a plebiscitar la gestión macrista, principalmente en Buenos Aires.

El resultado electoral es clave. La Casa Rosada apuesta a cuidar y fortalecer los "brotes verdes" para que el clima económico mejore antes de las elecciones de octubre y pueda sumar votos y bancas en el Congreso. Una prueba son los préstamos personales para beneficiarios de la AUH y la flexibilización de los créditos hipotecarios de bancos oficiales para adaptarlos a la última suba del dólar, así como de la postura dogmática del Banco Central al intervenir en el mercado cambiario para ponerle un techo de $18, junto con un alza de tasas de las Lebac.

Sin embargo, el verdadero desafío vendrá después. La reactivación de 2017 reedita el ciclo económico de subas en años impares (electorales) tras las caídas en los pares, y es impulsada por una mayor demanda del consumo público (gasto e inversión) que del privado, para reducir la capacidad ociosa y recuperar la oferta.

Un dato alentador es que el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA proyecta alzas del PBI para 2018 (3%) y 2019 (3,2%). Pero para que el crecimiento sea más alto y sustentable en el futuro, es necesario agrandar la "plantación" (expandir la oferta agregada) a través de un fuerte aumento de la inversión productiva, para lo cual se necesitan reformas estructurales que permitan bajar costos, mejorar la competitividad, la productividad y crear más empleos de calidad. Con leyes aprobadas por el Congreso, más que con acuerdos selectivos que limiten sus alcances.

Desde mañana, igual, el déficit y la inflación consecuente seguirán amenazando. Y aún con el empate técnico soñado, no parece tan despejada la incertidumbre sobre la capacidad política que tendrá Macri para cumplir la agenda pendiente: bajar el gasto, reducir la carga impositiva y el peso de Estado en la economía y modernizar la relaciones laborales para alentar la inversión y el empleo.

Del cambio que elija la sociedad en las urnas dependerá el rumbo que tomará el país en los años. El primer paso es hoy.
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