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lunes 04 de julio de 2016

¿Qué es el blanqueo?

La palabra "blanqueo" siempre ha recibido una connotación negativa. Pero es nada más que la posibilidad de ingresar al sistema formal activos que no estaban declarados.


Por Fernando Galante

Finalmente esta semana se terminó de aprobar el famoso blanqueo, una ley que el gobierno de turno tenía en agenda desde antes de asumir, pero que se esperaba no sería fácil de aprobar en el Congreso. Esto último cambió gracias al ingenio de armar una ley ómnibus, incluyendo el resarcimiento a jubilados y ratificando la devolución del 15% de la coparticipación que se le retenía a las provincias. ¿Qué Diputado se animaría a votar en contra de los jubilados? ¿Qué Senador se animaría a votar en contra de los intereses de su provincia? Y en el camino se logró el blanqueo, la posibilidad de vender acciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, y la moratoria impositiva.

¿Qué significa el blanqueo? La palabra blanqueo siempre ha recibido una fuerte connotación negativa, muchos la ven como la posibilidad de abrir la puerta a dinero proveniente de actividades ilegales. Debemos recordar que esta ley lo que hace es condonar las obligaciones tributarias producto de no haber declarado esos activos en el tiempo, y los alcances de la ley penal cambiaria por los movimientos que se hicieron con el mismo en el mercado informal. Pero vale la pena aclarar que el origen de los fondos debe ser de fuentes legítimas, esto no sólo es controlado por la UIF a nivel local, sino también por el GAFI a nivel internacional. Un tema no menor ya que el GAFI puede aplicar sanciones a aquellos países que faciliten el lavado de dinero proveniente de actividades ilícitas.

Hecha esta aclaración, el blanqueo es la posibilidad de incorporar a la economía formal, activos que no estaban declarados o que se encontraban fuera del sistema. Algo deseable por el gobierno por el potencial de recaudación, ya que no sólo se podrá cobrar un impuesto especial de una vez por lo blanqueado, sino que también se incrementa la base imponible a futuro. También porque se espera que parte de esos fondos puedan transformarse en inversiones en el país, o en colocaciones en títulos que ayuden a financiar al estado. Para el sector privado se busca acentuar su atractivo básicamente en dos puntos: en que el mundo se está volviendo más complejo para mover dinero no declarado, y en que post-blanqueo (la vigencia es hasta el 31 de marzo de 2017) aquellos que no entraron sufrirán las consecuencias.

Vamos por partes. A nivel internacional la crisis del 2008 dejó en evidencia la delicada situación de las cajas de la mayoría de los gobiernos, por lo que empezaron a buscar por donde podían recaudar más. No tardaron en notar que muchos de los activos se iban de estos países para radicarse en otros de baja o nula tributación (los famosos paraísos fiscales), por lo que decidieron salir de cacería por aquellos fondos no declarados. Así usando como marco la OCDE se firmaron acuerdos de intercambio de información automática, que a la fecha ya han firmado más de 100 países. ¿Esto significa que todos se intercambiaran información de las cuentas y bienes en forma automática? No es tan así ya que la OCDE sólo otorga el marco, luego cada país en forma bilateral debe negociar y ratificar la forma en que se compartirá información. Quizás el ejemplo más paradigmático sea el de Suiza, otrora cuna de las famosas cuentas off-shore, hoy avanza claramente en este tipo de acuerdos con varios países. Y debemos tener en cuenta que ofrecer la posibilidad de un blanqueo es condición en muchos de estos acuerdos de intercambio de información.

¿Cuánto cuesta blanquear? Esto es un gran depende. Ya que dependiendo del monto a declarar, de la forma de hacerlo, como de la fecha, podemos encontrar alícuotas que van desde 0% hasta 15%. También existen una serie de alternativas al impuesto especial que consisten básicamente en invertir en títulos públicos o en fondos comunes de inversión. Sobre esto último momento vale la pena comentar que a último momento se agregó la posibilidad de un bono a 7 años, intransferible y no negociable por 4 años, y con cupón 1% anual en dólares. Esta alternativa tiene algo que la hace claramente superior a todas las otras: sólo requiere adquirir bonos por 1/3 de monto total a exteriorizar, siendo los restantes 2/3 de libre disponibilidad.

Para aquellos que decidan exteriorizar será clave asesorarse en forma correcta para aprovechar las ventajas del régimen. Para aquellos que no tengan necesidad de hacerlo, surgen interesantes beneficios impositivos de corto plazo. Para los inversores pueden darse oportunidades interesantes, en especial en títulos públicos. Se puede esperar que estos últimos sean demandados ya que no olvidemos que se encuentran exentos tanto del impuesto a las ganancias, como a los bienes personales.

Y para cerrar una reflexión: desde nuestro lugar siempre apuntamos a que lo importante en economía es atacar las causas de los problemas y no las consecuencias. Lamentablemente en esta ley no se discute la causa de la elevada economía informal en Argentina: la presión tributaria y la desconfianza. En un país donde existe algo tan ridículo como el impuesto a los débitos y créditos bancarios, sistemas de retenciones como Sircreb, y muchos más, es difícil pensar en una economía en blanco. Y si al final del día sólo logramos blanquear el stock de dinero informal, pero seguimos acumulando flujos sin declarar a futuro, no habremos solucionado el problema.

El autor es Director y Economista Jefe de Chimpay S.A.
Chimpay S.A. es Agente Productor del Mercado de Capitales bajo el número de registro 535 de la C.N.V.

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