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lunes 07 de marzo de 2016

¿Pagarle a los buitres o ajuste salvaje? Esa es la cuestión...

Será ahora el Congreso el que tenga la decisión de derogar dos leyes.

Por Guillermo Malisani
@gmalisani
De Noticias Argentinas

Transcurrida la semana en la que un temblor financiero sacudió al Banco Central y llevó el dólar a $16, el macrismo salió a jugar fuerte y planteó una disyuntiva: se arregla con los fondos buitre o habrá un ajuste salvaje.

Será ahora el Congreso el que tenga la decisión de derogar dos leyes (Cerrojo y de Pago Soberano) para permitirle al Gobierno endeudarse en más de 15 mil millones de dólares con el propósito de cerrar el "Juicio del Siglo". Después de 15 años de estar en el "Veraz" del mundo, el país está a un paso de emitir la mayor deuda entre las naciones emergentes desde 1996.

A los fondos que deberá obtener para el pago a los buitre, el Gobierno de Macri espera colocar al menos 7 mil millones de dólares más para financiar obras públicas y fortalecer las reservas del Banco Central.

Hace 20 años, en plena crisis del Tequila, México obtuvo un préstamo de U$S16 mil millones, que quedarán por debajo de lo que, sólo en parte, recibirá la Argentina porque la mayoría ni siquiera entrará al país.

El ex jefe del Banco Central Aldo Pignanelli reveló que el gobierno tiene previsto emitir deuda con plazos máximos de hasta 30 años.

Será una incertidumbre cuál será la tasa a la que se emitirán esos títulos, que, además, será posible gracias a que el endeudamiento en dólares se encuentra en niveles bajísimos.

El Gobierno confía en contar con los votos suficientes para darle vía libre al proyecto, pese a que el bloque del Frente para la Victoria ya adelantó que sus 84 diputados no darán quórum mientras que el grupo de legisladores de Diego Bossio hará objeciones, pero al final lo apoyará.

El massismo también acompañará la iniciativa oficial, aunque se espera que realice objeciones en torno a la posibilidad de que la derogación de las dos leyes pueda abrir la puerta para miles de demandas de bonistas reestructurados.

El primero en defender la iniciativa fue el ministro Alfonso Prat Gay, quien ya dijo que si el proyecto no se aprueba, no habrá financiamiento para la Argentina y las que sufrirán serán las provincias y la gente.
"Si nadie nos presta, la única salida sería un ajuste salvaje del gasto", dijo el jefe del Palacio de

Hacienda el día en que se anunció que los fondos buitre más duros que encabeza Paul Singer habían aceptado el acuerdo. La misma posición llevó a la Cámara de Diputados, donde protagonizó un duro cruce con el exministro Axel Kicillof, con acusaciones mutuas.

Con una devaluación que superó el 60% desde que Macri asumió, con miles de despidos en el sector público, una suba exorbitante en las tarifas de luz, no queda claro cuál sería el alcance de un ajuste salvaje, como lo advierte el ministro.

El acelerado trámite que pretende el Gobierno y la lucha que se espera en el Congreso hizo recordar a aquellos frenéticos fines de semana de fines del 2000 cuando el debate se extendía hasta la madrugada para la aprobación de leyes tendientes a evitar una crisis, que igual llegó.

Ahora, el plazo fijado por el juez Thomas Griesa y por el mediador Daniel Pollack es el 14 de abril: para ese día el Gobierno deberá tener aprobada la ley, colocado los bonos para el financiamiento y recién ahí podrá empezar a planificar.

En ese contexto, es de esperar negociaciones de todo tipo entre el Gobierno y la oposición y los gobernadores, quienes vienen reclamando que se les devuelva el 15% de coparticipación que se destina a ANSeS y por el cual fueron beneficiados con un fallo dictado a fin de año por la Corte Suprema de Justicia.

El tema fue el dólar
En medio de la negociación con los buitre y no tan casualmente, el Banco Central tuvo que salir a liquidar reservas para mantener por debajo de los 16 pesos el tipo de cambio.

Desde la salida del cepo cambiario que la entidad que dirige Federico Sturzenegger no intervenía en la plaza, pero tuvo que usar el poder de fuego para enfriar al billete verde.

El Gobierno no está dispuesto a dejar que suba por encima de los 16 pesos, pero hubo un costo muy importante para las reservas.

En el momento de mayor tensión, el Central jugó fuerte y ofreció 500 millones de dólares al mercado para marcar la cancha y la apuesta le costó más de 200 millones en un día.

Para despejar dudas y aniquilar la minicorrida, la entidad elevó fuertemente las tasas en la licitación de Lebac, las colocó en el nivel previo a la devaluación y desinfló temporalmente la tendencia.

El renovado debate por el dólar reavivó una pelea siempre presente en la Argentina entre el ministro de Hacienda y el jefe del Central.

Los reproches de Prat Gay hacia Sturzenegger estuvieron relacionados con la tardanza del Banco Central en salir a intervenir en el mercado cambiario para evitar que el dólar cruzara la barrera de los 16 pesos.

Por ahora, el Gobierno consiguió bajar la presión cambiaria. Y mientras espera el cierre de las negociaciones con los fondos buitre, confía en que los sojeros comiencen rápido a liquidar divisas de la cosecha.

Según datos oficiales, el año arrancó con un déficit en la balanza comercial de 160 millones de dólares, lo cual complica todavía más la posibilidad de conseguir divisas.

Lo más preocupante sigue siendo la inflación: en el primer trimestre la suba acumulada podría estar cerca del 15%, una cifra que derrumba por completo la aspiración del gobierno de ponerle un techo del 25% a las paritarias.

Por esa razón, la idea ahora es impulsar negociaciones desdobladas: hasta junio la primera y el resto desde julio hasta fin de año.

Es esa la nueva estrategia salarial: negociar hasta mitad de año y esperar un segundo semestre con precios más estabilizados.
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