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domingo 14 de mayo de 2017

La inflación vuelve a golpear la puerta

Que el índice no supere, como se había proyectado, el 17% anual es una meta que al Gobierno nacional le costará mucho cumplir.

El dato de inflación que se conoció hace menos de 48 horas coloca el tema nuevamente en el centro del debate político y económico del país.

La apuesta a endurecer la política monetaria dará sus frutos, del mismo modo que relajarla antes de tiempo a fines de 2016 muestra hoy sus consecuencias negativas.

La decisión parece ser clara respecto de los costos, que supone en términos de actividad, el nivel que tiene hoy la tasa de interés. Esto es resignar crecimiento presente a cambio de colectar los beneficios que supone la caída de la inflación a futuro. "Nada es más reactivante que la caída de la tasa de inflación", se suele escuchar por parte del presidente del Banco Central Federico Sturzenegger.
Le resultará difícil al Gobierno nacional explicar la seria probabilidad de que la meta inflacionaria del 12 al 17% anual no sea cumplida.

Con una inflación acumulada del 9,1% en el primer cuatrimestre, el incremento del costo de vida debería promediar en adelante menos del 0,9% mensual para alcanzar el objetivo de mínima fijado para 2017.

La persistente inflación copó la escena económica y comienza a primar en el Gobierno la idea de que no podrán cumplirse las exigentes metas del Banco Central para este 2017, que le intentan poner un techo del 17% al costo de vida.

Por ello, la estrategia será poner el acento a partir de ahora en destacar que el costo de vida se desaceleró a la mitad comparado con 2016, y tratar de capitalizar ese logro en un año electoral.
Algunos economistas están advirtiendo sobre el riesgo de que la generalización de la indexación conspire contra el propósito de bajarla. Efectivamente, distintas variables de la economía, como salarios, jubilaciones, préstamos bancarios, plazos fijos, letras del Banco Central y alquileres, se están ajustando en función de la inflación pasada, por lo que esta inflación pasada se convierte en inflación futura.

Víctor Beker, ex titular del INDEC y actual director del Centro de Estudios para la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, señala que la indexación puede ayudar a disminuir la conflictividad social en el corto plazo, asegurando que muchos no queden muy rezagados en sus ingresos respecto de la inflación, pero también constituye otro obstáculo para reducir la inflación.

El economista Miguel Bein dijo en estos días que la meta inflacionaria que se fijó era demasiado exigente, teniendo en cuenta que se debía aplicar al mismo tiempo un ajuste tarifario. Considera que la Argentina no puede darse el lujo de que la empiecen a frenar cuando recién está carreteando para despegar, en referencia a que no habría margen para seguir elevando las tasas de interés. Este punto de vista ha comenzado a dividir aguas dentro del propio Gobierno nacional y ha desatado disidencias con la política del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, que ha seguido subiendo las tasas de Lebac hasta el 25,25 %.

El problema que otros analistas observan es que, tarde o temprano, no habrá tasa suficiente para compensar el riesgo cambiario de estar posicionado en la moneda que emite un gastador desenfrenado, que se endeuda cada vez más en dólares para bancar gastos ordinarios, como alerta Agustín Monteverde.

Funcionarios de Macri minimizan el costo electoral de la inflación, convencidos de que el kirchnerismo no puede ofrecer soluciones a un problema que él generó. Sin embargo, se admite que difícilmente se llegará al 17% anual y se declaran conformes si la inflación se reduce a la mitad del año pasado (41%).
Frente a este panorama, Argentina debería avanzar en los acuerdos necesarios para mejorar el modo en que se debería bajar el costo fiscal de los subsidios económicos sin que esto impacte en tarifas pero repasando la estructura de los contratos y sin dejar de sostener los subsidios sociales.

Analistas coinciden en que es fundamental que el Gobierno tome muy en cuenta lo que sucede con los precios de los alimentos para ver de qué modo se puede reducir el impacto en los sectores que están más complicados.

Se puede entender la teoría, comprender que es un proceso, pero el Gobierno debe tener claro algo que excede las políticas en el papel o en planilla de Excel. Es simple y le pasa a mucha gente: no alcanza la plata.
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