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lunes 26 de septiembre de 2016

Esperando el 2017

Actualmente vemos que muchos de los indicadores líderes empiezan a reflejar una recuperación en el nivel de actividad, que en los próximos meses se verá reflejado en los indicadores retrasados.

Corría el 2015 y todos teníamos una certeza: 2016 sería un año malo en términos de actividad económica. El mix de desajuste de precios relativos en todos los activos, más otros problemas más como los temas holdouts y cerrojo cambiario, eran suficiente para que esperáramos un año de transición y complicado. Al margen de eso la ansiedad y el discurso desde el gobierno relacionado al segundo semestre dio lugar a muchas decepciones.

Actualmente vemos que muchos de los indicadores líderes empiezan a reflejar una recuperación en el nivel de actividad, que en los próximos meses se verá reflejado en los indicadores retrasados.

A modo de ejemplo si vemos una recuperación en la venta de ladrillos y cementos, es esperable ver en breve una recuperación en la construcción. O si mejoran los patentamientos mejorará ventas de autos. Pero entrando en la recta final del 2016 nos interesa empezar a analizar las expectativas para el año que vendrá, y en ese sentido vale la pena analizar lo que podemos extraer del presupuesto 2017, que el Gobierno envió recientemente al Congreso y que ya se encuentra en tratamiento.

Primero que nada debemos resaltar que se trata del primer presupuesto enviado por la actual administración, y desde ya festejamos que el mismo encierra mucha mayor seriedad que los que nos tocó analizar en los últimos años. Que para ser sinceros no merecían el más mínimo análisis ya que no eran más que un dibujo sin valor real. Si nos concentramos en las principales variables, y arrancando por la que despierta mayor interés, el crecimiento esperado se encuentra en 3,5%. Este aumento para el PBI real en el año no sólo es alcanzable, sino que desde nuestro análisis incorporamos un sesgo al alza sobre el mismo. En este contexto, y como siempre estamos buscando dónde invertir, no sería una mala idea volver a mirar con cariño los viejos cupones PBI.

Por el lado del dólar, otra de las variables que más interés despierta, la expectativa es que en promedio se ubique en $17,92 durante el año 2017. Acá vale la pena aclarar que la expectativa es que el promedio en el año sea $17,92 y no que ese sea su valor a fin de año. Como hemos explicado en reiteradas oportunidades, ahora el Banco Central sigue un objetivo inflacionario (algo novedoso, pero muy sano en Argentina) como prioridad absoluta al momento de determinar la política monetaria. Esto sumado a que ahora no sólo estamos recibiendo dólares producto del comercio, sino también financieros (productos de las emisiones de deuda y de las inversiones que ingresan), esperamos que el atraso cambiario sea moneda corriente. En conclusión nuestra expectativa se encuentra incluso levemente por debajo de este $17,92.

Pasando a la inflación, el presupuesto determina un techo de 17% y un piso de 12% (las bandas sobre las que operaría el BCRA). La misma se encuentra por debajo de las expectativas del mercado, ya que si observamos el Relevamiento de Expectativas de Mercado, el número es 19,8%. Desde nuestra visión consideramos que el objetivo será alcanzable en el 2017, aunque claramente estaremos más cerca del techo que del piso.

En 2016 el objetivo era prácticamente imposible por la dinámica propia de los precios producto del ajuste cambiario y de las expectativas, algo que claramente será distinto en el nuevo año.

En cuanto al déficit fiscal celebamos la sinceridad, pero lamentamos que se haya abandonado tan pronto lo prometido al inicio del gobierno. En el presupuesto figura un déficit fiscal de 4,24%, muy alejado de la promesa inicial de 3,3%. El número realmente no implica un gran desafío y sin dudas está alineado con un mayor gradualismo que esperamos, en especial en materia de subsidios. No nos sorprende cuando ponemos sobre la mesa que el que viene es un año de elecciones, y como siempre política mata economía. Lo que no podemos dejar de resaltar es que este es el aspecto que más preocupa a los inversores al observar la sustentabilidad de Argentina en el largo plazo. Y también el aspecto que más debería preocuparnos a todos los argentinos, ya que como todos sabemos una tras otra, todas las grandes crisis económicas han sido detonadas por un gasto público insostenible.
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