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domingo 12 de junio de 2016

El tiempo corre y el "aguante" se termina

La presión inflacionaria, la recesión y la falta de inversiones generan dudas y debates en el propio gabinete económico

La consultora Ibarómetro difundió su estudio nacional de opinión pública sobre los seis primeros meses de gestión del gobierno de Mauricio Macri, en el que se reflejó que la gran mayoría de los argentinos cree que la situación económica del país es mala, pero mejorará.
La encuesta es de carácter nacional, con 1.200 entrevistas telefónicas, a mayores de 16, y se realizó entre el 5 y el 8 de junio. Las tendencias negativas muestran alzas y las positivas bajas sostenidas desde diciembre. El 72,1% de los encuestados cree que la situación económica del país es mala o muy mala, mientras que sólo el 22,9% estima que es buena o muy buena. De cara al futuro, el 49% respondió que dentro de un año mejorará o seguirá bien, y el 45,1% que empeorará o seguirá mal.
La mitad de los consultados cree que la situación económica es producto de "la herencia recibida", y el 45% considera que el ajuste era evitable.
Asimismo, los sondeados respondieron que las idas y vueltas en las medidas tomadas por el Gobierno son un 45% producto de "improvisación y desconocimiento" y un 40% en su capacidad de diálogo.
En cuanto a cuál creen que es el principal problema del país, en una tendencia que se consolida, el 48,1% considera que los problemas socio-económicos constituyen la principal preocupación.
El Gobierno no lo dice en público pero admite que la economía no reacciona ("estamos mal") y que lo haría recién en 2017 y no en el segundo semestre del actual ("pero vamos bien"). En el mejor de los casos julio marcaría un antes y un después, pero sólo para marcar el inicio de un suave descenso inflacionario (en mayo bajaría del 7% al 4% mensual, y no al 1,5 o 2% calculado previamente). "Lo único que esperamos ahora son buenas noticias, principalmente que la inflación baje mes a mes", trata de calmar la ansiedad de sus propios colegas Alfonso Prat Gay.
Pese a los males de la economía real -recesión, disparada de precios, bajas del consumo y falta de inversión- el rumbo es correcto y está bien encaminado. Y lo peor ya habría pasado, según algunos funcionarios.
Por otra parte, el fuerte aumento de tarifas en los sectores de transporte, electricidad, gas y agua forma parte de una apuesta acelerada del oficialismo, aunque suene paradójico, para terminar con la seguidilla de malas noticias también antes de lo previsto. Aunque los años ya abrieron el paraguas: este año no habrá crecimiento.
La economía toda está en un parate. Pero la economía informal está peor, se derrumbó. Y arrastra al sector más vulnerable, al de menores ingresos. Es el diagnóstico que hace la oposición en forma pública. Y que el Gobierno reconoce en forma más reservada. Los funcionarios dicen que en 60 días podría aparecer la luz.
¿Cuándo se sentirá un alivio desde lo económico? fue la pregunta entonces. "Hay que separar dos cosas: la inflación y la recuperación.
Sobre la primera, hace cuatro meses que la gente, cada vez que va al supermercado, encuentra precios más altos. Ahora los precios de los alimentos se están frenando. Habrá alivio cuando la gente haga tres compras grandes, de las que se hacen cada 2 o 3 semanas, y vea que los precios no subieron. Para eso falta 60 días, seguramente. En lo que hace a la recuperación, hoy ya estamos creciendo respecto al mes anterior, pero seguimos abajo comparando con el mismo mes del año pasado.
En esa línea, recién en el último trimestre habrá crecimiento. En otros términos, para que los salarios crezcan más que la inflación anualizada faltan de 90 a 120 días. Hoy los sueldos suben un 32%, pero la inflación los supera largamente. Pero en el último trimestre será al revés, y eso traerá alivio." "El Gobierno dice que la gente tiene paciencia para que llegue una mejoría, pero no articula con los intendentes, que son los que pueden extender esa paciencia, no les da herramientas", agrega Sergio Massa.
"El sufrimiento social generado por las medidas adoptadas (y que han generado un millón de pobres más), darían como resultado volver a toparnos con los mismos problemas de estancamiento, tipo de cambio e inflación que teníamos a finales del 2015. Pero eso sí, con mayor endeudamiento", diagnostica el economista Claudo Lozano.
En definitiva, el cambio que tanto se pregonó parece quedar más adelante. Desde hace seis meses, el Gobierno está tratando de encontrar un camino a media distancia entre la realidad económica y las duras exigencias políticas. Y el medio año parece ser el momento más difícil para Macri. No obstante, y a pesar de la malaria económica y de su propia inclinación al método de ensayo y error que lo lleva a rectificarse cada tanto, la mitad de la población sigue aprobando su gestión. Pero le convendría apurarse en encontrar el rumbo.
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