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martes 29 de noviembre de 2016

El juguete interactivo que es furor en el mundo: Hatchimal

Es una mascota artificial a la que el niño le enseña a moverse y a decir palabras. Se lo regalaron a Noah, el hijo de Bublé.

Si dentro de unas semanas las cartas para Navidad y para Reyes incluyen entre los regalos algo que se llama Hatchimal, los padres no deben pensar que su hijo escribió mal el nombre del juguete o que le encargó algo que no existe, ya que el Hatchimal –muñeco interactivo– es furor en el mundo aunque aún no desembarcó en Argentina.

En los últimos días, Noah Bublé, hijo del cantante y de la actriz Luisana Lopilato, le pidió a su tía Brandee un Hatchimal. La noticia recorrió el planeta porque hace poco se conoció que el niño padece cáncer de hígado, y se lo vio como un gesto de ternura.

El caso sirve para ilustrar el furor del Hatchimal, esta especie de pingüino, que vienen dentro de un huevo y una vez que "nace" debe ser "criado" por el niño.

En Argentina aún no se ofrecen estos juguetes, ni tampoco en Chile. "Acá no llegó nada todavía. Pero ayer vino un chico a pedirnos un dinosaurio que viene dentro de un huevo y que después se cuida como una mascota", explicó Blanca, una experimentada vendedora de una de las jugueterías más importantes de Mendoza.

En donde sí se comercializan es en los Estados Unidos y Europa, por ejemplo. En el país del Norte, en promedio, cuestan U$S100, aunque el abanico se abre desde los U$S75 hasta los U$S200.

Como la posibilidad para comprar es a través del servicio puerta a puerta, hay que sumarle el costo de envío. De ese modo, "hacerse" de un Hatchimal representa, como mínimo, un desembolso de $2.140.

Algunos personas definen a los Hatchimals como un "Tamagotchi de verdad", que era una mascota virtual que funcionaba dentro de un artefacto pequeño con forma de huevo. El usuario lo cuidaba a través de botones.

El Hatchimal sería, en este sentido, una mascota artificial, que viene envuelta en un huevo –necesita de calor para activarse– y luego de romper el cascarón se activa para ser cuidada por el niño.

En Mendoza hay otras opciones
"Nosotros no tenemos ese muñeco. Tenemos algo más simple como un juguete que se llama Metro Pet, por ejemplo. Pero la realidad es que hoy no hay en las jugueterías de acá un juguete que sea el más pedido sino que hay mucha variedad y se venden de todo tipo", dijo Héctor, dueño de una juguetería céntrica. En ese local, una bebé que se mueve y emite sonidos cuesta, en promedio, $900.

Además del Hatchimal, hay otros juguetes interactivos que se pueden conseguir en Argentina y en Chile.

Uno de los que más de moda está es My Secret Keeper, una suerte de peluche que trae incorporado un diario íntimo.

Lo más atractivo del juguete para los niños es que la única manera de desbloquear el diario que quedó guardado es a través de una palabra secreta, pronunciada por el dueño, ya que tiene identificador de voz.

En el recorrido que Diario UNO hizo por algunas jugueterías del centro tampoco encontró este juguete disponible.

En cambio, a través de internet se puede conseguir a un valor promedio de $1.200.

En Chile también se venden a 25.000 pesos chilenos, que equivale a la suma de $575, ya que 1.000 chilenos cuestan $23.

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