economia - inflación inflación
martes 06 de septiembre de 2016

El ajuste que no ajusta

Todos sabemos que es imposible vivir en rojo, si gastamos más de los ingresos que tenemos en algún momento pagaremos las consecuencias, una verdad de Perogrullo que se cumple para todos los partícipes de la economía.

Hace sólo unos días nos lamentábamos que uno de los principales errores de la actual administración es que se nos pasó el 2016 hablando de ajuste, y tristemente el ajuste no existió. Es decir que el Gobierno pagó el costo político del ajuste, pero en los números el necesario ajuste no se evidenció. ¿Por qué necesario? Porque lo que está en juego una vez más es la sustentabilidad del Estado, y por ende el futuro económico del país.

Todos sabemos que es imposible vivir en rojo, si gastamos más de los ingresos que tenemos en algún momento pagaremos las consecuencias, una verdad de Perogrullo que se cumple para todos los partícipes de la economía. En Argentina se suma que la historia de crisis producto de descontrolados déficit fiscales es extensa. Es más podemos decir sin temor a equivocarnos, que las grandes crisis argentinas se han desencadenado una tras otra por el descontrolado gasto público. Lo que ha cambiado entre unas y otras es cómo se financiaba ese descalabro fiscal.

Hoy vemos que la presión tributaria para mantener al Estado es tal que ha ahogado al sector privado. Mientras que el actual gobierno decidió cambiar la principal fuente de financiamiento, pasando de financiarse fuertemente con emisión monetaria a financiarse con deuda. Por ello se logró controlar la inflación y evitar un desenlace como ya vimos en nuestra historia cuando se dio rienda suelta a la máquina de emitir billetes. Pero también somos conocedores del destino que nos espera si decidimos sostener el descontrol fiscal y financiarlo con deuda externa. Como siempre hemos remarcado, el cambio de fuente de financiamiento era sólo positivo si servía para atacar la inflación y hacer una transición para atacar la madre de todos los problemas: el gasto público.

Hoy la dinámica preocupa, más aún cuando vemos a provincias endeudarse a elevadas tasas, en monedas que no se corresponden con sus ingresos, y peor aún para cubrir gastos corrientes. En este contexto no debe sorprendernos que el esperado aluvión de inversiones no se haga presente. En más de una ocasión nos ha tocado oír de boca de inversores externos contarnos cuantas veces se equivocaron con Argentina, y que en esta ocasión iban a esperar a ver que el cambio era real.

Este cambio todavía es posible, pero las luces amarillas empiezan a encenderse. Todos esperábamos que el 2016 fuera un año complicado en términos económicos, y la gran mayoría esperamos un 2017 con una economía que empiece lentamente a mejorar (ya celebramos la baja esperada en la inflación). El gran temor es que 2017 será un año eleccionario y la tentación corto placista de fogonear la economía con mayor gasto público estará sobre la mesa. El gran riesgo es que la decisión política de no atacar el gasto público tampoco en 2017, pueda terminar sepultando las expectativas sobre Argentina. Nunca debemos olvidarnos que los mercados financieros buscan anticiparse, y por ende todo movimiento es observado con detenimiento.

Nuevamente el principal riesgo que se posa sobre el futuro económico del país es la sustentabilidad del Estado, y por ello en el control del desastre fiscal. Esperemos no desaprovechar una nueva oportunidad que se nos presenta.

El autor es Director y Economista Jefe de Chimpay S.A.
Chimpay S.A. es Agente Productor del Mercado de Capitales bajo el número de registro 535 de la C.N.V.
Fuente:

Más Leídas