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domingo 28 de agosto de 2016

Desempleo: ¿Vuelve la flexibilización laboral?

Con la litigiosidad en alza, el Gobierno buscará tratar la ley de "empleo joven". La oposición quiere evitar los "contratos basura".

F ue una semana donde los índices de empleo y actividad económica no aportaron al clima optimista que trata de sostener esforzadamente el Gobierno. Además, apareció un dato político que marca la cancha donde deberá moverse el macrismo para recuperar la iniciativa social perdida al cabo del errático plan de ajuste de tarifas.

En un congreso que llenó el estadio de Obras de Buenos Aires con casi 1.600 delegados de más de un centenar de agrupaciones sindicales, la central nacional de trabajadores votó su reunificación, tras el proceso de división quirúrgica ejecutado por el kirchnerismo durante la "década ganada".

En este contexto argentino, a nadie se le escapa que esta movida -que interpreta la expectativas de conflictividad social generadas por un modelo económico que por ahora muestra más sus costos que sus beneficios generales- refleja el cíclico reacomodamiento interno del peronismo ante un cambio de manos en el poder nacional.

Queda saber cuánta racionalidad guiará los pasos de la CGT reunificada más allá de los cálculos cortoplacistas de la política electoral.

El Gobierno comenzará a trabajar en los próximos días, y con la idea de presentarlo rápidamente en sociedad, en un nuevo plan de reforma laboral, que apunte a facilitar la contratación de nuevos empleados en las empresas privadas.

La idea es que las compañías puedan incorporar nuevo personal por un período de tiempo, y que tengan facilidad para terminar la relación. Se trataría de un nuevo proyecto de "flexibilización laboral".
El problema de la idea, es que la sola referencia al título haría estallar políticamente la relación entre el Ejecutivo y la flamante nueva conducción tripartita de la CGT; además de la suba de la marea de las críticas opositoras. Sobre este seguro e inevitable rechazo político, deberá trabajar el Gobierno.

Mientras tanto, la actividad económica cayó 4,3% en junio. La inflación llegó en julio al 42,8% interanual, según la provincia de San Luis, la única que la mida frente a 2015, o al 47,2% según la ciudad de Buenos Aires. El desempleo se conoció el martes, después de 10 años de estadísticas manipuladas: 9,3%. De los niveles latinoamericanos más altos.

El salario terminará el año con una pérdida de poder de compra de los empleados en blanco de entre el 4% y el 7%, calcula el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) de la CTA.

En el centro de la escena
Con el regreso de los datos sobre mercado laboral del "nuevo" INDEC, el desempleo volvió a ubicarse en el centro de la escena política y ya vuelve a generar choques entre Gobierno y oposición.

Y se transformará en el debate más importante que tenga el Congreso de aquí a fin de año, ya que el Gobierno quiere que se trate la "ley de empleo joven", pero desde la oposición consideran que se podrían encubrir casos de flexibilización laboral.

Estas cifras de empleo más los idas y vueltas de los tarifazos de gas y luz, encendieron alertas, que aportaron indecisión y cautela en el plano económico, justo en un tramo del año en el que el avance es vital para volver a crecer como país tras la economía estancada desde 2011.

El Poder Legislativo ya le dio su primer gran dolor de cabeza al macrismo con el veto de la llamada ley antidespidos. En paralelo, el Ejecutivo suscribió un acuerdo por 90 días con sectores empresarios para mantener los puestos de trabajo.

Pero este acuerdo no tendrá un segundo capítulo ya que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, afirmó que la situación laboral "se estabilizó".

"La generación de empleo no se logra con un cepo, ese proyecto lo que hace es evitarla, es una situación análoga con el cepo al dólar", había asegurado el funcionario. Hay señales de reactivación, dice, y confía en que la obra pública pueda ser la locomotora que agilice la reacción y también apuesta a que avance en el Congreso una iniciativa oficial para generar empleo en los jóvenes de entre 18 y 24 años. Por otro lado, el Gobierno sostuvo que la esperada "lluvia de inversiones" no iba a llegar hasta que no se redujera la litigiosidad laboral y cuestionó también la cantidad de empleados públicos.

La temperatura política aumentó cuando Macri apuntó hacia los empleados que buscan ventajas ilícitas -como ausentarse injustificadamente o litigar sin fundamento- a los que calificó como "un palo en la rueda" para el resto de la sociedad.

El ala política deberá elaborar propuestas a discutir por los gremios.
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