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domingo 16 de octubre de 2016

¿De qué se trata la teoría de los contratos?

Nobel de Economía. El británico Oliver Hart y el finlandés Bengt Holmström ganaron por poner el foco "en el día a día de la economía"

La teoría de los contratos, desarrollada por los dos ganadores del premio Nobel de Economía, Oliver Hart y Bengt Holmström, puede ser aplicada a negociaciones tan diversas como las concesiones de autopistas, salarios de altos ejecutivos o los contratos de trabajo, con el objetivo de comprender las imperfecciones.

El tema de estudio de los premiados es quizá menos prestigioso que las grandes cuestiones de crecimiento, desempleo o pobreza, por lo que no figuraban en los pronósticos. Pero ambos tuvieron el mérito de dar nacimiento "a un fértil terreno de investigación fundamental", precisó el jurado: Holmström desde finales de los años setenta, y Hart en la década siguiente.

"La teoría de los contratos se usa todos los días. Esto parece abstracto, pero tiene repercusiones muy importantes", confirmó Thomas-Olivier Léautier, profesor de la Escuela de Economía de Toulouse (Francia) y autor de una tesis dirigida por Holmström y por Jean Tirole, ganador del Nobel en 2014.

En el núcleo de sus investigaciones están los problemas para elaborar contratos entre el Estado, las empresas o incluso en los acuerdos en los cuales intervienen individuos, con el ambicioso objetivo de definir situaciones que sean beneficiosas para los actores económicos.

Ambos economistas han desarrollado la teoría de los contratos, un amplio marco de análisis de los múltiples aspectos del contrato, como la remuneración de los directivos basada en sus resultados, las franquicias, las condiciones en los seguros, o la privatización de las actividades del sector público, según explicó el jurado del Nobel.

Para el economista estadounidense-británico Oliver Hart, los contratos son "forzosamente imperfectos", debido a imprevistos que no pueden ser incorporados "ex ante" por las partes. Por ende, elaboró el término "contratos incompletos". "Hay cosas que uno no puede anticipar, y que por ende no pueden ser escritas en los contratos", explicó Stéphane Saussier, profesor de Economía de la parisina Sorbona.

"Esto implica que haya que renegociar las relaciones contractuales durante el camino", agregó. Por ejemplo, los contratos de concesión de autopistas se enfrentan a imprevistos como la evolución del volumen de tráfico, por lo que de manera regular deben ser renegociados por el Estado.

Según la teoría de Hart, cosas como el derecho de propiedad, es decir la posesión de activos, es lo que va a permitir ejercer un control "ex post" sobre el contrato.

Prima para empleados
El economista finlandés Holmström, por su parte, se interesó en los contratos de trabajo, y especialmente en los temas de remuneración, desarrollando que hay tres factores que entran en juego: "la asimetría de información", las "inexactitudes" y las "divergencias de intereses".

La teoría aporta aristas interesantes, por ejemplo cómo abordar un sistema de indexación del sueldo del presidente de una empresa petrolera al rendimiento, teniendo en cuenta que las utilidades dependen del precio del crudo.

Otro ejemplo en el ámbito laboral, son los incentivos, que no pueden ser adaptados a las profesiones en las cuales los empleados ejercen "multitareas", como los policías, ya que si se entregan regalías por la cantidad de casos resueltos, los agentes podrían verse tentados a dejar de dedicar tiempo a actividades como la prevención.

"Las investigaciones de Holmström permitieron formalizar cosas que no habían sido regladas hasta ahora", destacó Thomas-Olivier Léautier.

Uno de los casos son las reflexiones aportadas por los expertos sobre la forma en la que se utilizan las opciones sobre acciones para remunerar a los ejecutivos en las empresas.

Estos incentivos han sido progresivamente reemplazados por acciones por rendimiento, que toman en consideración la situación futura de la empresa.

La Academia Real de Ciencias explicó que gracias a la investigación de Oliver Hart y Bengt Holmström, la sociedad en su conjunto cuenta ahora con los instrumentos necesarios y suficientes para analizar no solamente los términos financieros de los contratos, sino también la prestación contractual de los derechos de control, de los derechos de propiedad y de los derechos de decisión entre las partes.
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