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domingo 05 de junio de 2016

Cómo "comprar" paciencia hasta el 2017

Este año ya está jugado, coinciden especialistas. ¿La reparación a los jubilados empujará al consumo pronto o en el mediano plazo?

Con el "mítico" segundo semestre a punto de arrancar, quienes están ansiosos por ver signos de reactivación en el consumo siguen sin percibir señales esperanzadoras. ¿Se desinfla así la ilusión de ese período donde todo va a mejorar? Todo indica que la economía difícilmente pueda mostrar resultados positivos hasta el 2017. Se entiende así que el Gobierno busque desesperadamente recuperar la iniciativa luego de una primera etapa dura, llena de decisiones antipáticas.

El lanzamiento del plan de reparación histórica de jubilados sumó un elemento que no estaba en los análisis del corto plazo. Desde lo político, instaló una medida que calmó a los críticos y opositores de la gestión Macri. Desde lo económico, sin embargo, instaló un factor de incertidumbre sobre el cumplimiento de las metas fiscales.

Es una medida necesaria que le dará mayor impulso a la demanda interna, pero no deja de ser arriesgada en términos de equilibrio fiscal debido al creciente déficit operativo de la ANSES. El aumento a la clase pasiva asociado a que el proyecto que comenzó a tratarse en Diputados se convierta en ley se volcará a consumo. Pero el 2016 ya estaría jugado por el mal semestre que termina.

Así lo ven las principales consultoras privadas y hasta el propio ministro de Hacienda y Finanzas, quien lo admitió desde España. "No creemos que vaya a ser un factor de expansión del consumo muy importante este año, pero sí a partir del año que viene", dijo Prat Gay el martes sobre el proyecto de Reparación Histórica para los Jubilados.

Ahora, el Gobierno enfrentará una encrucijada. Si la ley se vota rápido y la ANSES maximiza su capacidad de gestión (cada juicio requiere un acuerdo individual a presentar ante la Justicia), necesitará más fondos este año. La inversión social que estimó para 2016 por este plan es de $24.000 millones, que, espera, sean volcados al consumo para apuntalar al segundo semestre.

El Gobierno se propuso el año entrante bajar 1,5% la meta de déficit fiscal. El blanqueo ayudará a saldar el stock, pero no el flujo. Acotar este rojo es clave para bajar la inflación, porque es la llave para que el BCRA modere la emisión y baje las tasas. Con estas cartas sobre la mesa, la convergencia de estos indicadores aun luce difícil. "Para determinar el costo fiscal debemos tener un panorama más claro en cuanto a lo exitoso que puede resultar el blanqueo de capitales, dado que ello amortiguaría el alza del déficit fiscal. Si el blanqueo no resulta exitoso (recaudar al menos U$S5.000 millones), el déficit fiscal seguirá subiendo", resalta el analista Gustavo Álvarez.

"La medida ayudará a reducir la caída en términos reales de la masa salarial, aunque no alcanzaría a revertirla del todo", evalúan otros analistas.

En consecuencia, este año el impacto sobre el consumo sería menor: aún si la totalidad de los $24.000 millones fueran consumido en 2016, el consumo privado aumentaría 0,5% por este factor este año.

Un 2016 para el olvido
Para la mayoría de los analistas, 2016 ya está jugado. El Gobierno prevé un mejor desempeño de la inversión para que los próximos meses y supone que, con una inflación en baja, el poder de compra de los salarios se recuperará y permitirá reactivar el consumo en las próximas semanas, luego de un primer semestre muy contractivo.

La caída en el nivel de actividad, que empezó a principios del cuarto trimestre de 2015 y se profundizó entre enero y marzo últimos, impactó fuerte en el empleo aunque, por el momento, no se percibe una situación crítica más allá de que en algunos sectores se siente más que en otros.

Para el economista Dante Sica, si bien el proyecto para saldar una vieja deuda con los jubilados que reclaman por la mala liquidación de sus haberes entre 2002 y 2006, impacta en un sector con una alta propensión marginal a consumir (por los jubilados), su implementación puede ser gradual, más que inmediata.

Abeceb prevé que el impacto comience a notarse recién en los primeros meses de 2017, siendo posible observar algún efecto débil al finalizar 2016.

En el campo empresario, mientras tanto, las encuestas de comienzos de año marcaban una alta predisposición a ir subiendo el monto de retribuciones para 2016. Pero esa previsión partía de la base de una mejora en la economía. El escenario de estanflación lleva a que se priorice el mantenimiento de puestos y se posponga la mejora salarial.
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