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miércoles 19 de octubre de 2016

Buenos Aires: el dólar vuelve a cobrar protagonismo a la hora de alquilar

Ya hay casos en los que el vendedor de una propiedad acepta el pago del 50% al contado y el resto en plazos de entre 12 y 24 meses, con una tasa del 7% anual en dólares.

La desaceleración de la inflación y el libre acceso al dólar hizo que la divisa vuelva a ser referencia para contratos de alquileres residenciales y comerciales en Capital, e incluso se están generando acuerdos hipotecarios entre partes, sin pasar por el banco, según fuentes del mercado.

Ya hay casos en los que el vendedor de una propiedad acepta el pago del 50% al contado y el resto en plazos de entre 12 y 24 meses, con una tasa del 7% anual en dólares, lo cual beneficia al comprador que evita afrontar intereses mucho más elevados en el sistema financiero tradicional.

Según datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, la cantidad de escrituras de compraventa de inmuebles registró en agosto un crecimiento del 43,9% con respecto a igual mes del 2015, y un aumento del 154,8% en pesos durante igual período, producto de la devaluación.

El mercado inmobiliario porteño terminará el año con un alza del 40% anual en 2016, tras cuatro años de muy fuerte recesión por el cepo cambiario, y prevé que el 2017 ser "muy bueno", impulsado por los créditos hipotecarios.

Bancos como el Ciudad, Provincia de Buenos Aires, Macro e Hipotecario, entre otros, entregaron créditos UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) por unos 550 millones de pesos en los últimos meses y estiman que el año próximo la demanda acelerará, mientras analizan unas 15.000 carpetas de interesados que esperan, según un relevamiento de NA.

Tras los picos de mayo y junio, la inflación revirtió la tendencia con un 0,2% en agosto y 1,1% en septiembre y volvería al 2,3% este mes por el impacto del incremento de tarifas, pero retomaría la tendencia bajista el último bimestre y en todo 2017, lo que mejora las perspectivas para el mercado hipotecarios.

Ese cambio de tendencia en los precios de la economía hizo que comience también a reconfigurarse la relación entre el propietario y el inquilino, ya sea residencial o comercial, porque nadie quiere perder terreno en la carrera del peso contra el dólar y la inflación.

Muchos de los contratos nuevos se pactan en pesos pero con el dólar como referencia: el inquilino se compromete a pagar la cifra pactada con el tipo de cambio del día del vencimiento; así evita la inflación en pesos y el dueño de la propiedad se asegura poder comprar la cantidad de divisas si cobra en moneda local.

Incluso los inquilinos piden cada vez más realizar el depósito de garantía (exigido por todas las inmobiliarias) en dólares, para que el dinero abonado no vaya perdiendo valor hasta el día de su
recuperación, a la finalización del contrato.

El expresidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Javier López, explicó a NA que los contratos con el dólar como referencia están siendo solicitados principalmente en el sector comercial, por empresas extranjeras que vienen a radicarse en el país y renuevan el alquiler.

Como la aún vigente ley de Emergencia Económica impide desde la salida de la convertibilidad que se firmen contratos indexados, las partes definen un valor económico para todo el lapso del acuerdo y lo dividen en cuotas por mes: 24 meses para residenciales y 36 para comerciales.

"Desde que se levantó el cepo volvieron los clientes a tener confianza de contratar en dólares porque es un único tipo de cambio. Incluso la confianza está llevando a que haya vendedores que acepten cobrar el 50% de contado y el otro 50% en un plazo de uno o dos años con una tasa del 7%", dijo López.

En la última década, por la elevada inflación, se acordaban ajustes anuales de hecho de entre el 25% o 30%, pero desde 2013 la mayoría de los locatarios porteños exigían ajustes semestrales del
15% o 20%, situación que ahora cambiaria ante la desaceleración de precios.

"Se está percibiendo que la inflación va a bajar. El dueño sigue queriendo el 15% semestral hasta que el descenso se concrete y consolide. Eso produce un descalce y se están cayendo operaciones", explicó López.

Aunque, señaló López, las partes están comenzando a aceptar un acuerdo firmado para que si la inflación desciende en el segundo año de contrato, se redefina el ajuste inicial para que el inquilino no se vea asfixiado por un incremento superior al que registró su salario.
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