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jueves 31 de marzo de 2016

Bienvenidos al debate por los vinos espumantes

Ricardo Mansur, diputado mendocino y ex intendente de Rivadavia, opina en esta nota que hay que abrir una discusión seria sobre la exclusión del impuesto interino del 12% que alcanza a esos vinos.

Por Ricardo Mansur
El autor es diputado mendocino y ex intendente de Rivadavia

Esta opinión tiene como objetivo abrir una discusión seria y con conocimientos claros sobre la exclusión del impuesto interno del 12% que alcanza a los vinos espumantes, por un lado; sobre la obligación de inversión que tienen los elaboradores como contrapartida, por otro, y finalmente, sobre el efectivo destino que se le ha dado a tal inversión.

Si bien el espumante es considerado un tipo de vino y, por lo tanto, no debería tributar impuesto interno, como todo el resto de las bebidas vínicas, lo cierto es que resulta alcanzado por la ley nacional Nº24.674, que aplica el impuesto interno del 12% por el expendio de champañas.

Sin embargo, desde el 2005 y a lo largo de 11 años, el Poder Ejecutivo nacional, mediante sucesivos decretos, dejó sin efecto transitoriamente el gravamen del 12% previsto, obligando a los elaboradores a invertir el 125% del beneficio en el llamado "Programa de expansión del sector vitivinícola". Ello, mediante un acta acuerdo suscripta por el gobierno nacional y Bodegas de Argentina AC, y sus empresas afiliadas y auditadas por el Instituto Nacional de Vitivinicultura.

Los fabricantes de vinos espumantes (champán), por la eximición del impuesto obtenida, debían garantizar una inversión mínima de $15 millones por año en los primeros 10 años y en la última prórroga dispuesta por decreto 275/15 (que extiende el beneficio hasta el 31 de enero de 2016), un mínimo de $18 millones mensuales.

Posteriormente, el decreto 355/16 deja sin efecto el gravamen del 12% previsto en la norma antes señalada, hasta el 30 de abril de 2016. Cumplido el plazo, deberá decidirse:
a) si se firma un nuevo convenio de inversión, b) se comienza a pagar el tributo existente o c) se eliminar definitivamente el impuesto.

A los fines de obtener conclusiones y posibles destinos del impuesto interno de referencia, resulta necesario el análisis del siguiente cuadro*

El análisis año a año del período muestra que en la primera etapa de la exención (2005 -2011), las empresas superaron ampliamente los compromisos de inversión. Sin embargo, llama la atención que en el último tramo los montos invertidos disminuyeron notablemente.

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Debemos preguntarnos qué pasó en estos 11 años:
a) ¿Aumentaron la cantidad de bodegas elaboradoras de vinos espumantes?
Sí, de 59 que había en el año 2005 pasaron a 165 en la actualidad.
b) ¿Se incrementó el mercado interno de vino espumante?
Sí, en el 145%. De 18 millones de litros en el 2005 pasaron a 45,8 millones de litros en el 2015.
c) ¿Se aumentó la exportación de espumantes?
Sí, de 2.335.300 litros en el 2005, pasaron a 4.063.500 litros en 2014 y 3.488.000 litros en el 2015. Todo esto en botellas.
d) ¿Representa un buen porcentaje de diversificación de vinos blancos?
Sí, 4,1% del total de vinos despachados y 17,3% de los despachos de vinos blancos.

Si bien hubo un notorio y marcado aumento de bodegas elaboradoras de espumantes, como también del mercado interno y de exportaciones, es necesario destacar que el monto que dejaron de tributar en los últimos 11 años fue de $3.145.445.788 aproximadamente. Lo cual convertido en dólares alcanzaría los U$S196.590.360 aproximadamente.

Aunque las elaboradoras tienen un promedio anual de inversión obligatoria de U$S30 millones, llama la atención la baja en la inversión en los períodos 2011 a 2015, como puede observarse.

También es necesario destacar que la eximición del año 2015 fue de $323.693.000, que convertidos alcanzarían los U$S30 millones.

Como legislador de la zona Este, injustamente cuestionada por algunos, digo:
1) Es más factible crecer y desarrollar otra vitivinicultura cuando se exime de impuestos con obligaciones de inversión durante muchos años y con montos muy elevados.
2) ¿Por qué no recibe el resto de los productores un trato igualitario? Actualmente, son sometidos a elevados tributos sin la posibilidad de ser eximidos de ninguno para poder diversificar, proteger y mejorar sus fincas.
3) Antes, las bodegas elaboradoras de vinos espumantes se abastecían de las uvas de la zona Este y otras regiones; hoy con las inversiones de las eximiciones recibidas, se autoabastecen con plantaciones nuevas, protegidas con tela, nuevas perforaciones, viñedos adecuados a cosechas mecánicas, riego presurizado y construcciones de bodegas boutique, entre otros.

El dinero eximido de un impuesto es de todos los argentinos y por lo tanto, debe ser distribuido en apoyo a toda la vitivinicultura, tal como lo indica el nombre del programa.

Los productores y vecinos de la zona Este y otras regiones debemos exigir un trato igualitario y no podemos permitir que con eximiciones de impuestos y obligaciones de inversión, los elaboradores de espumantes planten más y nuevos viñedos, protegidos y con modernas tecnologías, en total desmedro de la producción de nuestra zona.

Alguna vez tendremos que entender la alta relación de la vitivinicultura, con el bienestar de la sociedad, de nuestras familias y de pequeños productores y especialmente de nuestros jóvenes, que ante el abandono de fincas y bodegas seguramente emigrarán.

¿Quiénes serán los destinatarios de tanto esfuerzo que realizan las comunas para llevar todos los servicios y derechos al interior de los Departamentos (agua potable, gas natural, viviendas, seguridad, educación, salud, iluminación, ciclo vías, etcétera). Sí seguramente serán abandonados por las familias de trabajadores y de productores.

Creo que sería bueno renovar la exención con obligación de inversión, pero después de tantos años y montos tan importantes recibidos por empresas (muchas de ellas multinacionales), ahora, se deberían volcar en la protección de viñedos, fondos de stock vínicos, diversificación y nuevas tecnologías en toda la provincia, siendo administrado por el Estado con plena participación de los interesados y seguramente compartiéndolo con los elaboradores de espumantes.

Actualmente, dependemos del Gobierno nacional que nos dio dinero para un cuestionado y extemporáneo operativo de compra de excedentes. Es una buena oportunidad de obtener recursos propios de la vitivinicultura y dejar de solicitar subsidios de los mendocinos de otros ingresos y destinos.

Abierto el debate, tienen la palabra los gobiernos nacional y provincial, los sectores altamente beneficiados durante tantos años y los representantes de otros sectores vitivinícolas que no son sujetos a ninguna exclusión impositiva.
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